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	<title>Sáhara &#8211; Periodismo ULL</title>
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	<description>Diario digital de la Universidad de La Laguna</description>
	<lastBuildDate>Mon, 27 Nov 2023 23:05:43 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Sáhara &#8211; Periodismo ULL</title>
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	<item>
		<title>La supervivencia, la resistencia y la generosidad en la familia del desierto (I)</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/la-supervivencia-la-resistencia-y-la-generosidad-en-la-familia-del-desierto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Nov 2023 06:59:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Bini]]></category>
		<category><![CDATA[Campamentos de refugiados de Tinduf]]></category>
		<category><![CDATA[Sáhara]]></category>
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					<description><![CDATA[La imagen que ilustra este artículo fue tomada en el Sáhara. En los campamentos de refugiados de Tinduf. Es el encuentro de la vida y la lucha por permanecer en ella, donde el desierto abraza lo árido, lo seco, la tierra de nadie, pero la tierra que da cobijo y une. Es la tierra que fue hogar cuando ya no había donde.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Es la imagen del otro. De su supervivencia. De la familia. Es la imagen de la madre, pero también del padre. Es la imagen de la falta de recursos, pero también de los cuidados. La imagen que ilustra este artículo fue tomada en el Sáhara. En los <a href="https://saharaoccidental.es/sahara/campamentos-refugiados-saharauis/" target="_blank" rel="noopener">campamentos de refugiados de Tinduf</a>. Es el encuentro de la vida y la lucha por permanecer en ella, donde el desierto abraza lo árido, lo seco, la tierra de nadie, pero la tierra de todos que da cobijo y une. Es la tierra que fue hogar cuando ya no había donde. Son los tramos hechos de arena y tormenta. No todos lo saben, pero en los desiertos llovía y corrían ríos, pero hace ya tiempo que no llueve, que el cambio climático azota al continente africano, que el agua no insiste y la vida corre peligro.</p>
<p>Bini es un padre de familia que nos enseña el desierto. Migra hacia Europa cuando es necesario para poder traer algo para su familia porque de donde él viene ya no queda nada. Nos enseña el desierto y su inmensidad. El calor y la arena cumplen una misión expansiva que cubre todo el lugar. No hay nada ni nadie que pueda practicar la huida inmediata sin sentir la agitación en su cuerpo pensando en vivir allí sin los recursos necesarios. Solo las bestias que persisten el calor son capaces de sobrevivir un tiempo considerable sin agua y comida. Son enormes, majestuosas y dotadas para vivir en los extremos. Son resistentes, como los pueblos.</p>
<p>Bini cuida del ejemplar de la foto, una hembra joven con su cría. La madre compartirá la leche de su cría con su familia, con la de Bini. Él cuidará de la camella y de su cría. Ella, a cambio, alimentará a su familia. La supervivencia en el desierto tiene que ver con la reciprocidad y generosidad. Tiene que ver con la familia y con la resistencia. Tiene que ver con la lucha y la supervivencia.</p>
<h3>«Bini ahora mismo es el único refugio y la única salvación de la bestia»</h3>
<p>En la foto hay un encuentro amistoso, y con esto no quiero dar a entender que jueguen ni nada por el estilo, Bini tiene que hacer que la cría se acostumbre a tolerarlo y en el intento que a los ojos puede parecer algo violento por el chillido que manifiesta la cría, no tiene nada que ver, su madre consiente esa relación, podría atacarlo y herirlo gravemente por ver a su cría en apuros, pero no lo hará. No lo entiende como una amenaza. Hay una relación de reciprocidad y de confianza que marca el encuentro.</p>
<p>Hay un proceso complejo detrás de esta imagen, una construcción de cuidados y trabajo constante para que la camella sobreviva, por más acostumbrada que esté a vivir en lugares áridos, el cambio climático que ha hecho que, incluso en las estaciones en las que llueve, ya no lo haga. Por lo tanto, no contará ni con agua, ni con alimentos. Bini ahora mismo es el único refugio y la única salvación de la bestia.</p>
<p>En la imagen vemos las patas de la madre atadas. Es para que no se pierda, sobre todo, en época de celo. Perderse podría suponer una muerte segura para el animal. Mientras, Bini agarra a la cría de la cola para separarlas. Necesita sacar leche de las ubres y encerrar a la cría junto a otras, en una especie de corral para que esta no se la beba toda y Bini pueda llevar leche a su casa.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157384" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-4.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157385" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-5.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157402" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-17.jpg" alt="" width="117" height="117" /></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Concentración de la Plataforma Canaria de Apoyo al Pueblo Saharaui</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/concentracion-de-la-plataforma-canaria-de-apoyo-al-pueblo-saharaui/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Selma Gutiérrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Mar 2022 07:00:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Videomóvil]]></category>
		<category><![CDATA[Activismo]]></category>
		<category><![CDATA[Canarias]]></category>
		<category><![CDATA[Inmigración]]></category>
		<category><![CDATA[Sáhara]]></category>
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					<description><![CDATA[Las Islas acogieron el pasado sábado 26 de marzo diversas protestas contra la postura del Gobierno español frente a su apoyo de considerar el Sáhara Occidental como una autonomía de Marruecos. La manifestación de Tenerife se convocó frente a la Subdelegación del Gobierno.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><iframe loading="lazy" title="YouTube video player" src="https://www.youtube.com/embed/4ZGm7q74I00" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe><br />
La Plataforma Canaria de Apoyo al Pueblo Saharaui convocó este sábado, 26 de marzo, a las 11.00 horas, una manifestación frente a la <a href="https://www.mptfp.gob.es/portal/delegaciones_gobierno/delegaciones/canarias/sub_santacruztenerife.html" target="_blank" rel="noopener">Subdelegación del Gobierno de Canarias</a> en Tenerife. El motivo principal de la marcha surgió tras el cambio de postura del presidente Pedro Sánchez frente a la determinación del Sáhara Occidental, quien ahora apoya la propuesta marroquí de considerar este territorio como una autonomía de Marruecos. Se gritaron lemas como «Sánchez, atiende, el Sáhara no se vende». Esta concentración también se ha organizado en otras capitales canarias.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157385" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-5.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157392" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-10.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157400" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-16.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157402" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-17.jpg" alt="" width="117" height="117" /></p>
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			</item>
		<item>
		<title>«El Sáhara no se vende»</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/el-sahara-no-se-vende/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Selma Gutiérrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Mar 2022 07:00:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[Activismo]]></category>
		<category><![CDATA[Inmigración]]></category>
		<category><![CDATA[Sáhara]]></category>
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					<description><![CDATA[Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria acogerán dos concentraciones el próximo sábado en contra del plan marroquí para la resolución del conflicto en territorio saharaui. El plan, respaldado por Pedro Sánchez, reconoce la autonomía del Sáhara Occidental bajo la autoridad de Rabat.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Las calles de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria serán el escenario de dos manifestaciones el próximo sábado 26 de marzo, a las 11.00 horas, en contra de la nueva postura del Gobierno español frente a la determinación del pueblo saharaui. Su posicionamiento respalda el plan marroquí para la autonomía del Sáhara Occidental, que tendría algunas competencias como cultura o infraestructuras, pero religión o defensa, entre otras, recaerían en Rabat. Las concentraciones estarán localizadas junto a la <a href="https://www.mptfp.gob.es/portal/delegaciones_gobierno/delegaciones/canarias/sub_santacruztenerife.html" target="_blank" rel="noopener">Subdelegación del Gobierno de Canarias</a>, en Tenerife, y frente a la <a href="https://www.mptfp.gob.es/portal/delegaciones_gobierno/delegaciones/canarias.html" target="_blank" rel="noopener">Delegación del Gobierno de Canarias</a>, en Gran Canaria. Están convocadas por la Plataforma Canaria de Apoyo al Pueblo Saharaui, que considera la decisión del presidente Pedro Sánchez como una traición, y utiliza lemas como «El Sáhara no se vende».</p>
<p>El motivo de las protestas surge por el descontento a raíz de la carta que envió Pedro Sánchez al rey de Marruecos, Mohammed VI, en la que se manifiesta a favor de su propuesta planteada en 2007. Hasta ahora, la posición de España había sido neutral y defendía la convocación de un referéndum de autodeterminación que fuese pactado por ambas partes.</p>
<p>El Sáhara Occidental fue una provincia de España desde 1884 hasta que Marruecos la invadió en noviembre de 1975. En ese año, las autoridades marroquíes organizaron la conocida como Marcha Verde, que pretendía apropiarse de este territorio cuando aún era una región española. Durante esa época, la <a href="https://www.un.org/es/" target="_blank" rel="noopener">ONU</a> ya afirmaba que el pueblo saharaui tenía derecho a llevar a cabo un referéndum de autodeterminación que nunca llegó a celebrarse. España, por su parte, no impuso defensa y cedió el territorio a Marruecos y Mauritania mediante el Acuerdo Tripartito de Madrid. Mauritania acabó abandonando la zona años después.<span style="color: #ff0000;"> </span></p>
<p>Algunos miembros del Gobierno como Yolanda Díaz o Alberto Garzón también han mostrado su desagrado con la decisión de Sánchez. Así lo ha publicado Garzón en sus redes sociales: «El pueblo saharaui tiene derecho a expresar cómo quiere que sea su futuro mediante un referéndum libre, como desde 1995 estableció el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas».</p>
<p>Una de las asociaciones que colabora en esta concentración, la <a href="http://canariasconelsahara.org/" target="_blank" rel="noopener">Asociación Canaria de Solidaridad con el Pueblo Saharaui (ACSPS)</a>, tiene como objetivo la divulgación de las injusticias que sufre el colectivo en los campamentos de personas refugiadas y en las zonas ocupadas. Además, llevan a cabo las acciones políticas necesarias para que la ciudadanía tenga información sobre este problema. También colaboran otras organizaciones como la <a href="https://www.asociate.es/canarias/santa-lucia/asociacion-de-inmigrantes-del-sahara-occidental-en-canarias-a-i-s-o-c/" target="_blank" rel="noopener">Asociación de Inmigrantes del Sáhara Occidental en Canarias</a> (AISOC).</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157385" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-5.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157392" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-10.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157400" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-16.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157402" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-17.jpg" alt="" width="117" height="117" /></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Por las calles de Errachidía</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/por-las-calles-de-errachidia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Daniela Deyán]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 May 2021 07:00:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[África]]></category>
		<category><![CDATA[desierto de merzouga]]></category>
		<category><![CDATA[Errachidía]]></category>
		<category><![CDATA[Marruecos]]></category>
		<category><![CDATA[Sáhara]]></category>
		<category><![CDATA[TAZOUCA]]></category>
		<category><![CDATA[Voluntariado]]></category>
		<category><![CDATA[yo también fui un niño]]></category>
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					<description><![CDATA[La experiencia de una voluntaria recoge el recorrido por una aldea de 300 habitantes ubicada al sureste de Marruecos. Dentro de su testimonio destaca la pluralidad de lenguas y los principios de vida excepcionales que caracterizan a las personas que formaron parte del encuentro. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 8pt; text-align: left;">La melodía de los pájaros, la brisa de la tarde que acaricia tu cara, el cielo rosado con risas de niños al fondo. El olor a tierra mojada en un territorio desconocido. Todas esas sensaciones son habituales en Errachidía, una pequeña aldea de 300 habitantes ubicada al sureste de Marruecos. En este poblado, que guarda un pasado militar, predominan las dunas y los paisajes fascinantes. Incluso, se aprecian camellos y animales deambulando por la carretera. Se escuchan varias lenguas y se observan miradas llenas de amor y humildad. De esos sitios que te sanan el alma si estás triste apenas llegas.</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 8pt; text-align: left;">Es fácil desvincularse del ruido en el que se suele estar absorto al arribar a esta comunidad. Desprenderse de ese bullicio que causa la inadvertencia de los placeres cotidianos que hoy resultan ser un lujo. Como el simple hecho de respirar aire fresco, de abrazar a un familiar o de movilizarse sin restricciones.</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 8pt; text-align: left;">Dentro del contraste entre montes, zonas desérticas y vegetación se encuentran pueblos con seres espléndidos. Practicantes de principios de vida excepcionales. Su esencia comunitaria sugiere que han aprendido a vivir como iguales: compartiendo trozos de pan y gotas de agua. Acciones que, por elementales, olvidadas.</p>
<figure id="attachment_165415" aria-describedby="caption-attachment-165415" style="width: 1381px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-165415" src="http://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/Marruecos-1-4.jpg" alt="" width="1381" height="1311" srcset="https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/Marruecos-1-4.jpg 565w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/Marruecos-1-4-300x285.jpg 300w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/Marruecos-1-4-480x455.jpg 480w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/Marruecos-1-4-527x500.jpg 527w" sizes="(max-width: 1381px) 100vw, 1381px" /><figcaption id="caption-attachment-165415" class="wp-caption-text">Un día de juegos y risas con la sociedad marroquí de Tazouca. Foto: D. Deyán</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 8.0pt 0cm;">En esta localidad se respira un aire distinto. No se utilizan gafas para mirar el horizonte desde una óptica egoísta. Distinguen las casas hechas con barro y las bicicletas reparadas por un sinfín de generaciones. Al adentrarse por sus angostas calles, se percibe el olor a pan recién hecho sin ninguna instrumentaría sofisticada.</p>
<figure id="attachment_156337" aria-describedby="caption-attachment-156337" style="width: 1493px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-156337" src="http://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/Imagen2-4.png" alt="" width="1493" height="1179" srcset="https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/Imagen2-4.png 1104w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/Imagen2-4-300x237.png 300w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/Imagen2-4-768x607.png 768w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/Imagen2-4-1024x809.png 1024w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/Imagen2-4-480x379.png 480w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/Imagen2-4-633x500.png 633w" sizes="(max-width: 1493px) 100vw, 1493px" /><figcaption id="caption-attachment-156337" class="wp-caption-text">Errachidía fue construida a principios de siglo XX al estilo militar. Foto: D. D.</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 8.0pt 0cm;">La labor que cumple cada integrante de las familias es admirable. Destaca su gastronomía, que fusiona la delicia y la belleza. Su esmero en generosidad se evidencia en consignas como «donde come uno, comen cien».</p>
<figure id="attachment_156338" aria-describedby="caption-attachment-156338" style="width: 3376px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-156338 size-full" src="http://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/20190416_143016-2.jpg" alt="" width="3376" height="2361" srcset="https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/20190416_143016-2.jpg 3376w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/20190416_143016-2-300x210.jpg 300w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/20190416_143016-2-768x537.jpg 768w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/20190416_143016-2-1024x716.jpg 1024w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/20190416_143016-2-480x336.jpg 480w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/20190416_143016-2-715x500.jpg 715w" sizes="(max-width: 3376px) 100vw, 3376px" /><figcaption id="caption-attachment-156338" class="wp-caption-text">Plato de comida típico al estilo marroquí. Foto: D. D.</figcaption></figure>
<h4 style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 8.0pt 0cm;"><b>«Yo también fui un niño»</b></h4>
<hr />
<p style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 8.0pt 0cm;">La <a href="https://initiativeassociation.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">iniciativa</a> surge con el fin de sentar las bases para alcanzar un futuro deseable y proporcionar acceso a la educación. Haddani Abdelali, fundador y responsable de la admisión de voluntarios y Redouane Issoummer, creador y encargado de logística, crearon un colegio hace nueve años, en 2012. Con su testimonio y lema «yo también fui un niño», querían que el pueblo tuviera una formación distinta a la suya. En la casa de estudio, que aporta tranquilidad antes de entrar, crecen a ojos vistos obras fruto de turistas que han dejado marcada su tinta.</p>
<h4 style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 8.0pt 0cm;"><b>La marca abismal que deja en el corazón</b></h4>
<hr />
<p style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 8.0pt 0cm;">Enseñar idiomas, practicar alguna asignatura, pintar, cantar y componer obras son algunas de las actividades que se realizan en estas citas. Pero, quizá, una de las cosas más seductoras de estos encuentros es la marca abismal que deja en el corazón. La posibilidad de diferenciar entre un antes y un después.</p>
<figure id="attachment_156339" aria-describedby="caption-attachment-156339" style="width: 3848px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-156339 size-full" src="http://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/DSCN6139-2.jpg" alt="" width="3848" height="2205" srcset="https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/DSCN6139-2.jpg 3848w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/DSCN6139-2-300x172.jpg 300w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/DSCN6139-2-768x440.jpg 768w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/DSCN6139-2-1024x587.jpg 1024w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/DSCN6139-2-480x275.jpg 480w, https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/DSCN6139-2-873x500.jpg 873w" sizes="(max-width: 3848px) 100vw, 3848px" /><figcaption id="caption-attachment-156339" class="wp-caption-text">El colegio creado por Initiative Association en 2012 es el único en la aldea. Foto: D. D,</figcaption></figure>
<h4 style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 8.0pt 0cm;"><b>«No vas a ir a resolver problemas como si en esos lugares los tuvieran» </b></h4>
<hr />
<p>Sobre las lecciones que comparte subraya que «no vas a ir a resolver problemas como si en esos lugares los tuvieran, sino a descubrir, durante el camino, que, quizá, eres tú quien tiene retos que afrontar». Destaca el arenal de Merzouga, la perla del desierto del Sahara en Marruecos. El color anaranjado de la arena y los atardeceres presenciados representan un recuerdo indeleble en su memoria.</p>
<p>Del mismo modo sucede con la retroalimentación al conversar con personas de habla bereber, un conjunto de etnias provenientes de África del norte. Suelen tener numerosas historias de expediciones y de temporadas caminando sin rumbo por la inmensidad del baldío. Son capaces de comunicarse en varios lenguas debido a la afluencia de trotamundos que conviven en sus tierras.</p>
<h4 style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 8.0pt 0cm;"><b>«No tenemos actitudes egoístas con lo que nos sobra»</b></h4>
<hr />
<p style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 8.0pt 0cm;">¿Por qué piensas que la pobreza es mala? Es la interrogante que plantea un residente. La acepción no solo se refiere a la riqueza material. Incluye la falta de valores y la carencia en el alma. No se puede negar la situación desfavorecida que se padece, pero se puede relatar la opinión matizada de un ciudadano marroquí.</p>
<p style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 8.0pt 0cm;">Son amplias las teorías sobre el resentimiento prolongado hacia los países del llamado primer mundo. Empezando por la explotación de su abundancia y la rentabilidad que se genera a partir de ella. Sin embargo, coexisten posiciones divergentes. Una filosofía que responde con una lección estremecedora. «Disfrutamos de todo y lo sabemos. No poseemos codicia por el dinero, no nos falta sustento, y tampoco tenemos actitudes egoístas con lo que nos sobra», concluye el poblador.</p>
<p style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 8.0pt 0cm;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157382" src="http://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-1.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157383" src="http://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-3.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157385" src="http://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-5.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157400" src="http://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-16.jpg" alt="" width="117" height="117" /></p>
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		<title>Calima, una historia de amor por la tierra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ricardo Marrero Gil]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Aug 2019 06:00:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Calima]]></category>
		<category><![CDATA[El Aaiún]]></category>
		<category><![CDATA[Mohamed Uld Embarek]]></category>
		<category><![CDATA[Olga Mesa]]></category>
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					<description><![CDATA[A tan solo a 45 minutos del Archipiélago el pueblo saharaui libra una lucha por la libertad. Sin embargo, de la cercana África no nos llega más noticias que la calima. La historia del arafero Porfirio Mesa y su hija Salka Embarek, sin embargo, pone rostro a la emigración canaria en El Aaiún. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Cada cierto tiempo, la fina cortina de tierra sacude las tabaibas peladas; una capa de polvo cubre el capó de los coches, los alféizares de las ventanas, las liñas de ropa de las azoteas&#8230; Tres mil kilómetros de mar separan las islas Canarias de la costa africana, de nuestro continente. Sin embargo, de él no nos llegan más noticias que la calima, una incómoda acumulación de partículas en suspensión que carga la atmósfera. Entremezcladas con la arena, arriban a nuestras playas canciones de nombres que aún no sabemos pronunciar. La historia de Mohamed Uld Embarek es una de ellas.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cuando estalló la Guerra Civil, Porfirio Mesa empezó a trabajar en una galería. Había nacido siete años antes, hijo de unos padres que no lo querían. Al anunciarle a su madre que no traería más el jornal a casa porque estaba apunto de contraer matrimonio, lo dejaron en la calle sin más compañía que una valija desvencijada. Entre tanto, no faltó un solo día a trabajar en la mina, pero no fue fácil: vivía en una cueva y se bañaba en el mar. </span></p>
<h4>Salitre y plátano frito</h4>
<hr />
<p><span style="font-weight: 400;">Los duros que ahorró antes de casarse se acabaron muy pronto. La España de posguerra lo empujó a probar fortuna en el lugar donde otros tantos canarios hallaron el éxito: Venezuela. Así, trabajó en una gasolinera al borde de la selva hasta que se vio obligado a huir cuando unos indígenas mataron a su patrón por haber raptado a una muchacha. </span><span style="font-weight: 400;">Sin siquiera percatarse, cruzó descalzo la frontera con Colombia, donde fue deportado a Caracas. De nuevo en la capital, trabajó para múltiples empresarios, a veces extranjeros y otras veces compatriotas, pero siempre explotadores. La hepatitis, no obstante, le afligió hasta hacerle perder su trabajo y, por poco, la vida.</span></p>
<p>Cuando a su mujer le llegaron noticias del famélico estado en que se encontraba, no lo dudó un instante: pidió un préstamo al párroco del pueblo y se embarcó para traerlo de vuelta. Aunque luego habría de devolver aquel dinero a un altísimo interés, solo cuando subió al navío se dio cuenta de que el billete no cubría más que el viaje de ida, que no incluía la comida ni el camarote. Durante ese tiempo, y según les contó una y otra vez a sus hijas en un alarde de realismo mágico, Mesa llegó a comer plátano frito en aceite de coche. El rescate de su mujer fue su salvoconducto de regreso a la vida.</p>
<h4><b>«Lo que más sorprendió a mi padre en su primer viaje a El Aaiún fueron los paisajes de arena y la brevedad del camino»</b></h4>
<hr />
<p><span style="font-weight: 400;">Tras un año de sangre y esfuerzo, Porfirio Mesa y su esposa pudieron reencontrarse con sus hijas, que habían dejado a cargo de la abuela en Tenerife. Sin embargo, de regreso en su tierra natal, Mesa </span><span style="font-weight: 400;">se dio cuenta de que el mar, símbolo de libertad para tantos, de pronto se había convertido en su cárcel. Tenerife era un mundo en miniatura, un aperitivo para alguien que casi se había zampado las Américas. Al cabo de poco tiempo, se enteró de que una avioneta estaba a punto de partir hacia El Aaiún, en el Sáhara, y, aunque jamás había conocido el desierto, decidió pedirle la revancha al destino, pero esta vez, en un continente mucho más cercano. Si algo le sorprendió de su viaje, además del paisaje de arena interminable, fue un detalle que, por nimio, se nos pasa inadvertido al resto: la brevedad del camino. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero, una vez en su destino, no fue bien recibido. El Sáhara era por entonces una colonia española, reconvertida más tarde en provincia a efectos burocráticos. Por eso, él, un civil, no era visto con buenos ojos por los militares peninsulares ni por los ingenieros de misiones, que trazaron una gruesa línea clasista en su esfera social. Hubo alguien, en cambio, que lo acogió sin ningún cuestionamiento: el pueblo saharaui. </span></p>
<h4>Bautizo del desierto</h4>
<hr />
<p><span style="font-weight: 400;">Un día, el </span><i><span style="font-weight: 400;">chej</span></i><span style="font-weight: 400;"> o jefe de la tribu Mohamed Embarek le cogió de la mano y lo llevó a un lugar apartado de la jaima y le bautizó como Mohamed Uld Embarek, esto es, «Mohamed, hijo de Embarek». Un arafero sin patria, de pronto, se vio a sí mismo nacido de las entrañas de la tierra. Empezó a rezar como los musulmanes, a adoptar sus costumbres, a hablar el dialecto árabe del hassanía, a pastorear el rebaño de cabras y camellos que le había procurado su auténtico padre, a apreciar el té amargo, a leer las estrellas de la noche africana. Por ese entonces, Olga Jorge se había trasladado con él al Sáhara y disfrutaba de una vida feliz y acomodada. Eran los 70 y nació su quinta hija: Salka Uld Mohamed Embarek, una niña del desierto que pudo conocer la libertad de no haber sido por la guerra. Hoy es Olga Mesa y no cesa en su lucha.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hasta su último día, Porfirio Mesa siguió contando las estrellas en hassanía en agradecimiento al pueblo que le dio la vida. Siempre fue, en todos los sentidos, un hombre de la tierra.</span></p>
<h4><b>Contra alisio y marea</b></h4>
<hr />
<p>Todavía Olga Mesa se emociona al hablar de su padre, el que fuera el héroe de su vida. No obstante, su tono se ensombrece cuando llegamos a 1975. «Fue el año en que comenzó la invasión de Marruecos», sentencia. Y, aunque la guerra haya terminado, asegura, la lucha sigue en marcha: «La paz y la palabra es de lo que se han servido los saharauis para tratar de librarse del lastre de la ocupación marroquí y hacerse un hueco como pueblo, para que se reconozcan su idiosincrasia y sus costumbres propias». Sin embargo, aunque en España recae gran parte de la culpa, lo cierto es que nuestro país ha preferido mantenerse al margen.</p>
<p>«Aunque mis padres volvieron a Tenerife, estaban convencidos de que aquello no duraría mucho, de que se trataba de una simple estrategia militar», recuerda la hija de Mohamed Ulk Embarek, «luego supimos que muchos de los hermanos de mi padre, como él los llamaba, habían muerto acribillados en las calles de El Aaiún, bombardeados en el desierto que era su hogar o desnutridos y enfermos en los campos de refugiados; solo unos pocos lograron unirse al éxodo masivo de saharauis rumbo a la frontera con Argelia». Hoy, cuarenta años después, aún no se ha hecho justicia.</p>
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