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	<title>Reinaldo Arenas &#8211; Periodismo ULL</title>
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	<description>Diario digital de la Universidad de La Laguna</description>
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	<title>Reinaldo Arenas &#8211; Periodismo ULL</title>
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		<title>El Sida a través de la lectura</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Mesa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Dec 2019 07:00:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Antes de que anochezca]]></category>
		<category><![CDATA[El desbarrancadero]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Vallejo]]></category>
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		<category><![CDATA[Xulia Alonso Díaz]]></category>
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					<description><![CDATA[Hoy domingo 1 de diciembre se celebra el día internacional para combatir la infección. En el campo de la literatura los escritores también han querido concienciar y hacer visible la enfermedad que tantas víctimas se ha cobrado desde los años ochenta. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Este domingo 1 de diciembre se celebra el <a href="https://www.unaids.org/es/World_AIDS_Day" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Día Internacional de la Lucha contra el Sida</a>, en memoria a todas las víctimas que se ha cobrado el VIH. Este día ha servido para darle visibilidad a esta enfermedad y que dejara de ser un tabú para la sociedad. Durante mucho tiempo, las personas que la padecían no querían contarlo por temor a las repercusiones que tendrían que soportar el resto de sus vidas. Se comenzó a conmemorar en el año 1988 en la Cumbre Mundial de Ministros de Salud sobre Programas de Prevención del Sida.</p>
<p>Aunque han pasado tantos años desde que se empezó a investigar este virus, el Sida sigue siendo uno de los mayores problemas para la sanidad pública mundial. A lo largo de todo este tiempo, el VIH ha acabado con la vida de más de 35 millones de infectados.</p>
<p>La <a href="https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/hiv-aids" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Organización Mundial de la Salud</a> ha afirmado que «aunque no se ha descubierto cura alguna para la infección, el tratamiento con antirretrovíricos eficaces permite mantener controlado el virus prevenir la transmisión». De esta manera, tanto los afectados como las víctimas que tiene mayor riesgo de ser contagiados, puedan llegar a tener una vida duradera, saludable y beneficiosa. El lema para la campaña de concienciación de este año se encuentra relacionada con las <a href="https://www.unaids.org/es/resources/campaigns/WAD_2019" target="_blank" rel="noopener noreferrer">co</a><a href="https://www.unaids.org/es/resources/campaigns/WAD_2019" target="_blank" rel="noopener noreferrer">munidades</a> de personas que viven con el VIH.</p>
<h3>«Las comunidades marcan la diferencia»</h3>
<hr />
<p>En el campo de la literatura, los escritores también han querido concienciar y hacer visible la enfermedad, dejando de tratarlo como un impedimento. Algunos de estos libros poseen algún aspecto o  una determinada esencia basada en hechos reales.</p>
<p><strong><em>Futuro imperfecto</em>. Xulia Alonso Díaz. Galaxia. 2010. 248 páginas. 16,20 euros</strong></p>
<p>La novela <em>Futuro imperfecto</em> fue publicada en el año 2010, por Xulia Alonso Díaz. Este escrito se desarrolla a lo largo de la época en la que se identificó el VIH, y además, los jóvenes empezaron a explorar en el amor y en las drogas. «Un futuro que ya no puede ser perfecto pero que es esperanzador», ha comentado. Esta historia tiene bastante de realidad, puesto que la autora se ha basado en su propia experiencia. La escritora, en una <a href="https://www.farodevigo.es/portada-o-morrazo/2014/06/05/habla-droga-manera-lejana-juventud/1036664.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer">entrevista para el <em>Faro de Vigo, </em>afirmó</a> que «no lo escribí pensando en la juventud, sino en mi hija y sus hijos».</p>
<p><strong><em>Antes de que anochezca</em>. Reinaldo Arenas. Tusquets editores. 1992. 352 páginas. 17,10 euros</strong></p>
<p>La autobiografía <em>Antes de que anochezca</em> es un testimonio personal y real de Reinaldo Arenas, un novelista cubano enfermo en fase terminal por VIH. Esta declaración tan íntima la acabó de escribir los días previos a terminar finalmente suicidándose. «La vida de Arenas fue, muy a pesar suyo, una continua peripecia vital e intelectual», se dice de la obra. También es que reunía las tres situaciones para ser considerado inferior en una Cuba castrista: «Ser escritor, homosexual y disidente».</p>
<p><strong><em>El desbarrancadero</em>. Fernando Vallejo. Alfaguara. 2001. 199 páginas. 16,00 euros</strong></p>
<p>El libro <em>El desbarrancadero</em> está escrito por Fernando Vallejo. Se trata de una novela de ficción, en la que Fernando, un escritor que vuelve a la tierra que lo vio nacer para pasar los últimos momentos con su hermano. Darío, que es un infectado por el Sida, se aloja en la casa familiar. A lo largo de la historia, los hermanos evocan recuerdos de su padre, que junto a Darío son las únicas personas que quiere el protagonista. «Yo no escribo para salvar a la humanidad sino para desenmascarar a los bribones», declaró el autor en una <a href="https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2019/09/29/5d890253fc6c832b038b4587.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer">entrevista para <em>El Mundo</em></a>.</p>
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		<title>A fuerza de subrayado</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/a-fuerza-de-subrayado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Carla Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Apr 2019 06:10:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Cantando en el pozo]]></category>
		<category><![CDATA[Charlotte Bronte]]></category>
		<category><![CDATA[Día del Libro]]></category>
		<category><![CDATA[El azar de la mujer rubia]]></category>
		<category><![CDATA[Jane Eyre]]></category>
		<category><![CDATA[La nada cotidiana]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Vicent]]></category>
		<category><![CDATA[Reinaldo Arenas]]></category>
		<category><![CDATA[Zoé Valdés]]></category>
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					<description><![CDATA[Dicen que nunca te fíes de quien no devuelve un libro, y menos de quien lo presta. Pero las historias, la imaginación y sus emociones contribuyen a que compartamos ese espacio de lectura, donde el lápiz queda pendiente de un hilo. Y más cuando se celebra el Día del Libro.  ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Por fin. Las semanas pasan volando, parece que fue ayer, ¿no? No, es verdad, me lo diste cuando nos conocimos, sí, ¿no te acuerdas? Hace ya… Casi un mes, ¿dos, tanto? Me ha encantado. Tengo que decírtelo, estuve arrastrando las palabras bajo un rodillo de pan de millo. Y lo abrí, al principio, cuando llegué a casa aquel día, y de él se escaparon cientos de pétalos, casi vibran ventosos, apenas pude atraparlos y ya me pedían volver al interior de sus páginas. Pocos quedaron en su sitio, lo siento, debí tener más cuidado. Lo solía hacer, secar alguna flor y así guardar su olor, debió de ser especial esa copa deshojada.</p>
<p>Tampoco sabía que eras de los que garabatearas y subrayaras, qué poco respeto…</p>
<p>Me hacía gracia sentirte entre líneas, con esa letra tuya pegadita, como con frío de viernes noche sin paraguas ni prisas. Las sombras trepaban entre mis manos y apenas podía vislumbrar qué me decías, “<a href="https://elpais.com/cultura/2014/12/20/actualidad/1419102296_089178.html" target="_blank" rel="noopener">y entonces comprendí que él todavía no se había acostumbrado</a>”, leí. Un pétalo aún rosado se desprendía, y recordé que sueles contar los números de tres en tres, separar los hexágonos en diez y mirar hacia los espejos simétricamente para que tu mundo no se vuelva del revés.</p>
<p>“<a href="https://elpais.com/cultura/2015/05/14/actualidad/1431617352_188192.html" target="_blank" rel="noopener">Cada mañana me asomo a la terraza y te soplo besos</a>”, marcaste en negrita. Me acuerdo porque desde tu ventana no hay vistas, apenas unas calles, unas celosías que sirven para tender la ropa y que se llene el cuarto de olor a lavanda y estambres tostados de azafrán, dime, ¿llegarían sobre las olas del Pacífico o del Atlántico, del agua turquesa o de los turbulentos remolinos, qué crees?</p>
<p>Picas palabras con la lengua y trastabillas con el lápiz cuando escribes. “Dolor”, dices cuando grita “<a href="https://www.youtube.com/watch?v=Ard8hElhUY4" target="_blank" rel="noopener">¿Se ha creído que soy una autómata, una máquina sin sentimientos?</a>”. Y te vi caer y chapotear en la playa, resfriado como un copo de nieve en verano, apenas podías taparte y ya me pedías que corriera para una toalla, ¿dónde?, te gritaba, y no lograbas señalarla de cuánto titiritabas.</p>
<p>Que cómo me acuerdo de todo, no sé, los detalles, como una mañana que “<a href="https://elpais.com/cultura/2013/01/18/actualidad/1358533475_804108.html" target="_blank" rel="noopener">caminaba  por el bosque lácteo y debajo de cada helecho había un cuaderno escrito cuyas hojas el tiempo había podrido</a>”; y se me cayó la taza, prendió la cocina y un lago blanco entumeció mis pies que encharcados bebían. Recordé los bosques de los que me hablabas, reinaban en tus sueños aquellos en donde las copas de los árboles ascendían y tu piel se confundía con su tronco y tus dedos absorbían luz, solo luz.</p>
<p>Y llegué a la última palabra, la última frase, y mis lágrimas se confundieron con las letras que ya habías emborronado. Rodeaste “fin”. ¿Qué significó para ti? ¿Por qué lo rodeaste? A mí se me partía el alma, te lo confieso, parecía que me la estuvieras contando, te sentí a golpe de subrayado.</p>
<p>Parecía que apenas sabía nada de ti, y míranos, ahora, aquí hablando del tiempo y de cómo se posan las nubes sobre las farolas, de estas historias, y… Traigo esto. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=tIQ_gzslWus" target="_blank" rel="noopener">Es para ti</a>. Pensé que podrías leerlo en voz alta mientras te escucho, podría leerlo luego yo mientras tú escuchas, así, leerlo, poquito a poquito, quién sabe, por pasar el tiempo.</p>
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