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	<title>Refugiados &#8211; Periodismo ULL</title>
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	<description>Diario digital de la Universidad de La Laguna</description>
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	<title>Refugiados &#8211; Periodismo ULL</title>
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		<title>&#8216;Escapar para vivir&#8217;, la huida de Corea del Norte de una joven de 13 años</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/escapar-para-vivir/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Nayra Bajo de Vera]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Jan 2021 08:47:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Corea del Norte]]></category>
		<category><![CDATA[Escapar para vivir]]></category>
		<category><![CDATA[Refugiados]]></category>
		<category><![CDATA[Yeonmi Park]]></category>
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					<description><![CDATA[La autora de esta obra, Yeonmi Park, es una refugiada norcoreana que huyó del país en 2007 en busca de "una posibilidad de sobrevivir". Hasta años más tarde no fue consciente de lo dura que fue su infancia, incluso después de su huida, cuando fue víctima de la trata de personas. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.youtube.com/channel/UCpQu57KgT7gOoLCAu3FFQsA" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Yeonmi Park</a> tenía 13 años cuando escapó de Corea del Norte, desnutrida y al borde de la muerte. A día de hoy, es una defensora de los derechos humanos que da voz a otros norcoreanos que, como ella, han logrado huir del país. Sin embargo, espera poder regresar algún día a su hogar. Así lo expresa en <a href="https://www.amazon.es/Escapar-para-vivir-norcoreana-libertad/dp/8416820732" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Escapar para vivir</em></a>, la obra testimonial que publicó en 2015 para dar a conocer su historia. «Estoy enormemente agradecida por dos cosas: haber nacido en Corea del Norte, y haber escapado de Corea del Norte», asegura.</p>
<p>En este crudo relato, se sacan a la luz los entresijos de la sociedad y la política norcoreanas. La infancia que vivió Park, según cuenta, estuvo fuertemente marcada por una crisis económica que le hizo creer que era normal encontrar cadáveres por las calles. Durante años, rememora, su mayor sueño fue tener un cubo lleno de pan.</p>
<p>El adoctrinamiento y la falta de comunicación con el exterior, en contraposición a un mercado negro en auge, hicieron que su generación conviviera con el doblepensar Orwelliano, que identificó cuando tuvo la oportunidad de leer su obra. Ella misma cuenta que, pese a sentir una devoción desmesurada por el Gran Líder y creer que Corea del Norte era el país más grande y rico del mundo, también sentía curiosidad y admiración por productos extranjeros del mercado negro.</p>
<p>Park hace hincapié en la crítica al sistema de repatriación chino del que fue víctima, que sirve de aliciente para el tráfico de personas entre Corea del Norte y China, sobre todo de mujeres que son violadas de forma sistemática, vendidas como esposas o <a href="http://www.asianews.it/noticias-es/El-60-de-las-norcoreanas-escapadas-a-China-es-v%C3%ADctima-de-la-explotaci%C3%B3n-sexual-47067.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer">explotadas sexualmente</a>. El sistema de integración de refugiados norcoreanos en Corea del Sur no queda exento de críticas. Según relata Park, la sociedad surcoreana ya la veía incapaz de alcanzar al resto de ciudadanos y de adaptarse a su estilo de vida, y explica que las políticas y ayudas gubernamentales son mucho más deficientes que décadas antes.</p>
<h3>«En cualquier momento puedes convertirte en criminal por llevar pantalones vaqueros»</h3>
<hr />
<p>Los detalles de sus recuerdos guardan diferencias con el relato de <a href="https://www.ted.com/talks/hyeonseo_lee_my_escape_from_north_korea/transcript?language=es" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Hyeonseo Lee</a>, una refugiada norcoreana que cuenta su historia en <em>La chica de los siete nombres</em>. Sin embargo, estas disimilitudes aportan mucha más vivacidad a sus escalofriantes realidades, y es que, pese a haber nacido en el mismo pueblo de Hyesan, las separa una brecha de 13 años y una <em>songbun </em>(puesto y prestigio sociales asignados por el gobierno) muy distintas.</p>
<p>Ambas coinciden, no obstante, en que en cualquier momento puedes convertirte en criminal por llevar pantalones vaqueros o dejar motas de polvo sin limpiar en el retrato de los Kim. Incluso, Park recuerda que durante muchos años creyó que Kim Jong-il, el Gran Líder durante su infancia, podía leerle el pensamiento.</p>
<p>Si algo llama la atención de <em>Escapar para vivir</em>, es la forma en que un régimen dictatorial puede suprimir el pensamiento crítico y la individualidad de las personas hasta el punto de no saber cuál es tu color favorito. Pero peor todavía es la incapacidad de darse cuenta de ello y, en este caso, la idolatría, los campos de trabajos forzados y el miedo a la muerte son la única realidad posible.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Crónicas de la parca</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/cronicas-de-la-parca/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Micaela A. Obregón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Jun 2019 12:00:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis de los refugiados]]></category>
		<category><![CDATA[Crónicas de la parca]]></category>
		<category><![CDATA[Refugiados]]></category>
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					<description><![CDATA[Elif es una niña hermosa de pequeños ojos esmeralda y cabello castaño que le cae en bucles por su rostro. Ella corre desesperada, huyendo del infierno de la guerra en su país, pero no sabe que al final del camino la dama de la guadaña le está esperando sentada.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Pum. Pum. Pum. Jadeos. Sudor en la frente. Lágrimas en el rostro. Calambres en las piernas. ¡Pobre desgraciada! Corre sin saber que no hay salida de este infierno. Nunca la hay, no al menos si yo estoy al final del camino. Y en este caso, aquí estoy esperando a que llegue el final de esta pequeña. Sé que puedo sonar cruel y es probable que me odies por hacer lo que hago, pero en mi defensa diré que ese es mi trabajo. Hoy quiero contarte la historia de <a href="https://www.nytimes.com/es/2016/04/21/las-fotografias-que-ganaron-el-pulitzer-por-la-cobertura-de-la-crisis-de-refugiados/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Elif</a>. Ella es una niña hermosa que adora saltar sobre los charcos de lluvia que se forman cada mañana en el zoco. Aunque ahora chapotear sobre ellos no tiene gracia para ella&#8230;</p>
<p>Lo que antes eran charcos de agua caída del cielo ahora son ríos de color rubí. A Elif también le encanta la luna. ¡Cuántas noches habrá pasado en vela para ver las estrellas fugaces! Claro que ahora lo único que parece fugaz es su vida, que pende de unos cometas cargados de metralla.</p>
<p>Bang. Bang. Bang. ¡Corre! ¡Huye! Sal de ahí… si es que puedes.</p>
<p>El barrio de Elif es uno de los más concurridos del centro y se caracteriza por su olor a especias, frutas frescas del mercado, pan recién hecho, flores silvestres, alegría y felicidad. Sin embargo, desde hace un tiempo está impregnado por un hedor a carne quemada, pólvora, sangre derramada, sufrimiento y tristeza.</p>
<p>Ratatatá. Ratatatá. Elif es una nena de bucles castaños rebeldes. Hace poco decidió cubrirlos con un velo negro. Con suerte, así podría esquivar a los bárbaros para salvarse de la desgracia.</p>
<p>Catapum. Después de atravesar miles de kilómetros rodeada por amasijos de escombros, cadáveres abandonados a la intemperie, gritos desgarradores de quien lo ha perdido todo y ensordecedores bombardeos, llegó.</p>
<p>Por fin. Silencio.</p>
<p>Delante de sus pequeños ojos esmeralda se refleja el azul cobalto del mar. Las olas se balancean tranquilas bajo la luz de un sol que volvía a ocultarse en el horizonte. Su barbilla titilante me dice que va a llorar. Tiene miedo, lo sé.</p>
<p>-¿Acaso <a href="https://es.euronews.com/2018/08/08/-el-otro-sonido-del-mar-refugiados-cuentan-sus-historias-a-traves-de-caracolas" target="_blank" rel="noopener noreferrer">la marea</a> me llevará a un lugar mejor? – se preguntaba la chiquita</p>
<p>Puede ser. Lo cierto es que estaba esperando sentada entre las rocas a que esta inocente alma desesperada llegara a mi. ¡Quién lo diría! Yo, que siempre he trabajado en tierra firme ahora tengo que segar vidas en el mar. Supongo que la tierra está ardiendo tanto que el mar parece la única salida a las llamas.</p>
<p>Elif es una chica valiente. Lo descubrí en el momento en el que sus cortas piernas avanzaron con paso firme hacia su destino final. Ella no me veía, pero yo sí contemplé cómo las olas abrazaban su delicado torso y la acunaban lejos de la barbarie hasta engullirla por completo hacia sus profundidades.</p>
<p>Durante todos estos milenios he visto almas grises, negras, putrefactas, al igual que almas blancas, puras, hermosas. Cuando me topé con Elif, la suya tenía una tonalidad especial, pues desprendía pura inocencia, bondad, dulzura y amor. Lástima que me la tuviera que llevar, ¿verdad?</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Privilegiados</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/privilegiados/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Adriana Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Aug 2018 11:00:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[ACNUR]]></category>
		<category><![CDATA[Afganistán]]></category>
		<category><![CDATA[Amnistía Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Aquarius]]></category>
		<category><![CDATA[Congo]]></category>
		<category><![CDATA[ONU]]></category>
		<category><![CDATA[Open Arms]]></category>
		<category><![CDATA[Refugiados]]></category>
		<category><![CDATA[Siria]]></category>
		<category><![CDATA[UNICEF]]></category>
		<category><![CDATA[Yemen]]></category>
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					<description><![CDATA[Los telediarios de este verano sí o sí incluyen información sobre la llegada de refugiados a Europa. Nos alarmamos porque son muchos, pero no sabemos cuál es la realidad de la que huyen. Las muertes aumentan y los privilegiados no mueven ni un dedo al respecto. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Silencio. Bomba. Caos. Muerte. Estas cuatro palabras son el día a día de muchos países en guerra, como Siria, Afganistán, Yemen y el Congo. El  penúltimo, uno de los países más pobres del Mundo, y el último, con conflicto desde 1996. Estas guerras no solo provocan caos, que ya es bastante, sino crisis sanitarias, pérdida de población y refugiados, muchos refugiados. 22,5 millones de personas han tenido que marcharse de su país. 65,6 se ven forzadas a realizar ese acto, según datos de <a href="http://www.acnur.org/es-es/" target="_blank" rel="noopener"><em>ACNUR</em></a>, Agencia de la <a href="http://www.un.org/es/index.html" target="_blank" rel="noopener"><em>ONU</em></a> para los refugiados. A muchos de ellos los estamos viendo este verano en barcos como el <em>Aquarius</em> o el <em><a href="https://www.proactivaopenarms.org/es/dona?gclid=EAIaIQobChMIquXD6t3z3AIVy-d3Ch0FwQHTEAAYASAAEgLfJvD_BwE" target="_blank" rel="noopener">Open </a>Arms. </em>Embarcaciones que son rechazadas de los países occidentales más cercanos a donde se encuentran arriesgando aún más sus vida.</p>
<p>En 2017, en Siria, murieron más de dos niños al día. Pasan los años y no se ven síntomas de mejora. En 2016 hubo muchas muertes, se creía que era la peor cifra, pero 2017 arrasó con números más altos y más pérdidas, según <a href="https://www.unicef.org/es" target="_blank" rel="noopener"><em>Unicef</em></a>. El conflicto es la primera causa de muerte en los jóvenes. Pero algunos escapan de este horror, aunque no con mucha suerte. Mutilaciones, impactos psicológicos&#8230; son otros desenlaces para los más pequeños. Se alejan con ello de una vida normal y se acercan a la sombra de la educación y la sanidad que no les puede atender, porque es inexistente. Entre estas cifras, me surge la duda de porqué mi vida vale más que la de un niño sirio.</p>
<h4>El horror que no vemos</h4>
<hr />
<p>Pero, ¿cuántas personas mueren en Siria en total? Un recuento hecho por<a href="https://www.es.amnesty.org/" target="_blank" rel="noopener"> Amnistía Internacional</a> cuenta más de 400 000 muertos en este país en los siete años que lleva la Guerra. Es una batalla entre los grupos rebeldes y el régimen de Basar Al Asad (aunque también se suman otros), pero quienes pasan factura son los civiles, las personas que no tienen culpa de nada. Un conflicto lleno de responsables, quienes están manchados con la sangre de inocentes.</p>
<p>Alarmante también es que se recluten a niños para las filas del conflicto por parte de los grupos rebeldes como el ISIS. Les roban la infancia, los adoctrinan, los manipulan, y muchas veces los obligan a convertirse en suicidas, detonando una batalla de explosivos para matar a quien pase por delante. Además, se secuestran niñas, mujeres, para utilizarlas como esclavas sexuales con el fin de “satisfacer las necesidades” de los terroristas. Se las pasan de unos a otras, pagando lo que creen que merecen, claro. Por las vírgenes se destina mucho más dinero.</p>
<p>Hoy en día siguen pasando actos como estos, sí. Pero nosotros no hacemos nada, giramos la cabeza como si esto no fuera con nosotros. La vida es una, como dice el refrán, muchos ya la han perdido y quién sabe si en lugar de estar echados en el sillón viendo la televisión podríamos estar debatiéndonos entre la vida y la muerte en una zona de conflicto. Por desgracia no todos tienen la suerte que tenemos nosotros, los privilegiados.</p>
<p><strong>Foto:</strong> Goran Tomasevic</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Sin noticias de Siria</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/sin-noticias-de-siria/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cristian Hernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 24 Dec 2017 19:15:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Refugiados]]></category>
		<category><![CDATA[Salima]]></category>
		<category><![CDATA[Siria]]></category>
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					<description><![CDATA[En un país dominado por el odio, las guerras, el terror y las balas, miles de familias salen en busca de una vida mejor. Mientras, Occidente, su única esperanza, mira hacia otro lado...
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>«Hola. Mi nombre es Salima Y tengo 17 años. Apenas conozco tu idioma, pero me gustaría contarte cuál es mi día a día en un país dominado por el odio, la guerra, el terror, las balas y la muerte. Un país como Siria que mata a niños y familias como yo constantemente y del que, ahora, más que nunca, quiero marchar. No sé por dónde empezar, es todo tan difícil. Lo único que tengo claro ahora mismo es que quiero salir de esta pesadilla que me rodea cada segundo. Ojalá fuese solo un sueño, pero no, esta es mi realidad. Y te aseguro que la situación es tan dura que no deseo nada más que llegar a Europa y ser feliz de verdad. Ahora bien, me encantaría que te pusieras en mi lugar para que comprendas la magnitud del problema y entiendas el porqué de esta huida. Acaso, ¿te has planteado cómo vive una persona refugiada dejando atrás su casa, su país o perdiendo a lo que más quiere y todo por no morir? Quiero confesarte que estoy viva, pero no me siento humana, he perdido la fe en la humanidad. Siento que todo el mundo me ha abandonado a la deriva. Incluso Europa, mi única esperanza, también se ha olvidado de mí y de mi familia. Pero Europa no ha sido el única, los medios de comunicación también nos han dado la espalda. Me dirijo hacia ustedes, a aquellos medios comprometidos con la sociedad que <em>a priori,</em> cuentan lo que sucede, pero que realmente no informan sobre nada. Y más cuando se trata de Siria, la olvidada por Europa y por los medios. Quiero que, por un momento, todos los países sean capaces de ponerse de acuerdo y cumplan con lo recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ayúdame antes de que muera, por favor».</p>
<h4>«Esta desesperada ayuda fue enviada por Salima a un periódico. Días después, la asesinaban a balazos en un enfrentamiento»</h4>
<hr />
<p>Esta desesperada ayuda fue enviada por Salima a un periódico. Días después, la asesinaban a balazos en un enfrentamiento. La muerte de esta joven representa una ínfima cifra más de una tasa mortalidad que supera más de los 500 000 asesinatos fruto de la guerra civil en la que se encuentra inmersa Siria.</p>
<p>Ahora bien, ¿por qué hablamos de derechos humanos cuándo realmente se carece de humanidad? ¿Por qué le cerramos la puerta a alguien que quiere un derecho tan básico como es el del asilo? ¿Qué pasa para no se publiquen más informaciones sobre Siria? ¿Qué pasa con el principio de no devolución?</p>
<p>Son tantas preguntas las que vienen a mi cabeza mientras escribo estas líneas que no soy capaz de entender cómo un problema tan grande pasa desapercibido para Occidente y sus medios de comunicación. Hoy no es Salima la única víctima.</p>
<p>Estamos ante seres humanos que arriesgan su vida para huir de la muerte,  lo único seguro para estas personas que se encuentran en una amenaza constante, torturas y una vulneración absoluta de sus derechos como seres humanos. Y lo único que quieren estos refugiados es sobrevivir&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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