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	<title>Queer &#8211; Periodismo ULL</title>
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	<description>Diario digital de la Universidad de La Laguna</description>
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	<title>Queer &#8211; Periodismo ULL</title>
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	<item>
		<title>El orgullo de ser</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/el-orgullo-de-ser/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ángel Panero Lema]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Jun 2021 06:00:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Bisexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[colectivo LGTBIQ+]]></category>
		<category><![CDATA[Día del Orgullo]]></category>
		<category><![CDATA[Homosexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Intersexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Queer]]></category>
		<category><![CDATA[Transexualidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde el origen de los tiempos el rechazo a personas del colectivo LGTBIQ+ es evidente. Tristemente a día de hoy no se ha avanzado lo suficiente como para vivir en un presente sin repulsas y fobias a quienes forman parte de él. Algunas tendencias políticas hacen que el avance se vea impedido. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Como seres humanos tenemos derechos y libertades. Tenemos el poder de elegir la clase de persona que queremos ser. Sabemos, con certeza, que podemos expresar nuestros gustos para amar, para buscar nuestra identidad, para, en definitiva, conseguir la felicidad. Si al leer estas líneas has pensado que hay una brecha entre el concepto de sociedad que narro y el que realmente nos rodea es que hay un problema y debemos solucionarlo.</p>
<p>¿Cómo puede ser que, durante tantísimos años, haya parecido una aberración el amor? Porque sí, no permito réplicas a mi pregunta retórica. Nunca deberíamos haber permitido poner en tela de juicio algo tan propio como el amor, como el gusto. ¿Cómo puede un pensamiento político decir qué clase de persona soy en base a lo que siento o a quién me siento? ¿Por qué permitimos que la ceniza de aquellas dictaduras, que se creyeron dichosas para acabar con la vida de las personas solamente por cómo se sentían, lleguen a nuestros días?</p>
<p>Tengo argumentos de sobra para corroborar todo lo dicho, aunque, si se me permite, no voy a manchar este texto plagado de color hablando de algo que ha terminado siendo tan lúgubre como el deporte. No nos hace falta un estadio apagado para saber que el fútbol y su movimiento de masas han terminado por convertirse en víctimas del capitalismo feroz que lucha por mover millones de euros en jugadores (uso el masculino genérico porque el femenino parece no interesar tanto) pero que tuerce la cara cuando ayudar al avance social no está sustentado con un fin publicitario. Guarden las luces, los colores y los mensajes de igualdad. Ya se han retratado, pero no ahora, lo han hecho desde hace mucho tiempo.</p>
<p>No puedo negar lo que me molesta que, desde el origen de los tiempos, la sexualidad de las personas haya trascendido a la opinión pública, permitiendo que ciudadanía y la política pudieran dar su opinión con el único objetivo de buscar soluciones a un problema que crearon quienes no entendieron la normalidad de la situación, dando pie a las etiquetas, a las discriminaciones, al dolor y a la ansiedad de las personas que creyeron ser distintas.</p>
<p>Y es que, aunque llevo años reflexionando sobre esta pregunta, sigo sin entender porqué la clase política cree tener la potestad para decidir, por ejemplo, si una persona trans lo es o no, si una pareja homosexual puede adoptar o no, o si la bisexualidad es indecisión o no.</p>
<p>Disculpen, señorías a las que les han dado un atril para representar a una sociedad que pide a gritos un avance que ustedes no son capaces de dar, no es un problema de estado con quién me acuesto, si me siento hombre o mujer, si la sanidad pública debe pagar las operaciones de resignación de sexo. Los problemas reales son otros, el resto los han creado ustedes y lo que es peor, han querido mantener el pensamiento social de que realmente estas cuestiones eran conflictivas y negativas para la sociedad, cuando lo único negativo para la humanidad es un pensamiento arcaico sin capacidad de evolucionar.</p>
<h3>«¿Por qué se tuvo que votar si en España se podían casar dos personas del mismo sexo?»</h3>
<p>¿Por qué se tuvo que votar, con la negativa del <a href="https://www.pp.es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Partido Popular</a>, en el año 2005, si en España se podían casar dos personas del mismo sexo? Me refiero, ¿por qué hemos aceptado como sociedad esa potestad por parte de la política? Es deleznable y triste que haya países en los que la ley que lleva en España casi dos décadas, sea un anhelo utópico sin futuro. Triste, pero cierto.</p>
<p>Aunque en nuestro país tampoco damos pasos agigantados, ¿por qué tiene que votar el Parlamento una <a href="https://www.newtral.es/anteproyecto-ley-trans-lgtbi-autodeterminacion-de-genero-gobierno/20210621/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">ley</a> para que las personas trans puedan cambiar su género del DNI sin necesidad de pasar por psiquiatría? La política, la sociedad, la humanidad no entiende que lo que las personas trans sienten no es un capricho, no es un problema, es una necesidad.</p>
<p>Basta ya de creernos capaces de juzgar, opinar o señalar a las personas por lo que son, porque, en primer lugar no nos afecta y en segundo tampoco nos incumbe. Pese a esto, sí es motivo de pleno parlamentario la búsqueda de una ley que ampare el trabajo de las personas trans, muchas, en riesgo de pobreza extrema, terminan dedicándose a la prostitución y, según un estudio, una de cada diez no tiene techo. Todo por haber alimentado el odio y el rechazo desde la educación. Una lacra que muchas personas conseguimos quitarnos con el paso del tiempo, pero otras no.</p>
<p>Estamos en el Mundo para ser personas libres y felices. No nacimos para dar explicaciones. Tampoco para poner etiquetas, ni mucho menos para juzgar lo que otras personas son o sienten. Que los colores del orgullo se extiendan por todo el Mundo, que entren en aquellas casas donde creen que la libertad es ir a tomar cervezas por Madrid, que se cuelen en los lugares donde elegir tu camino es motivo de rechazo, que aparezcan en la historia como una igualdad que se ganó luchando. No estamos en este Mundo para encajar, nacimos para ser, lo que sintamos, pero ser, y eso nadie lo puede poner en duda.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157383" src="http://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-3.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157385" src="http://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-5.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157392" src="http://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-10.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157400" src="http://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-16.jpg" alt="" width="117" height="117" /></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>José Ramos: «La literatura LGTBIQ+ sirve como un modelo para la juventud»</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/la-literatura-lgtbiq-historia-y-perspectiva-social/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eloy Vegas R.]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Jun 2021 06:00:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[José Antonio Ramos Arteaga]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura LGTBI+]]></category>
		<category><![CDATA[Queer]]></category>
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					<description><![CDATA[El autor de varias publicaciones y docente en la ULL explica, desde su conocimiento, todos los aspectos que envuelven a este subgénero literario que nace con un claro fin reivindicativo y con el objetivo de dar un espacio de expresión único y necesario. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://portalciencia.ull.es/investigadores/81736/detalle" target="_blank" rel="noopener noreferrer">José Antonio Ramos Arteaga</a> es docente en el área de Literatura Española en la Universidad de La Laguna. Es autor de cuatro libros y nueve artículos, entre los que se encuentra <em><a href="https://riull.ull.es/xmlui/handle/915/13337" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Los armarios del franquismo: el diario del poeta Juan Bernier</a>, </em>y múltiples colaboraciones en la creación de otras obras. El profesor tiene un gran conocimiento sobre la llamada Literatura LGTBIQ+, un subgénero reivindicativo que busca contar las vivencias y dar un espacio de expresión único para las personas de este colectivo.</p>
<p>Se conoce como Literatura LGTBIQ+ a aquella que plantea narrativas donde sus personajes se identifican dentro de este colectivo, y donde el contexto de la obra muestra la perspectiva del mundo de una persona que pertenezca al mismo. En ella, se incluyen varias «formas de sensibilidad, de orientaciones, de subjetividades y de identidades», explica Ramos Arteaga.</p>
<h3>«Occidente ha sido un territorio de exclusiones»</h3>
<hr />
<p>La historia de este subgénero es bastante larga, si nos remitimos a cualquier texto a lo largo de la historia que planteara narrativas «vinculadas a las orientaciones, a las identidades, tradicionalmente llamadas gay y lesbiana. Estas tienen mucha tradición literaria, otra cosa es que no han estado en el canon». Lo que corresponde, según el docente a «la homofobia en una sociedad como la nuestra, que tiene una raíz judeocristiana. Evidentemente va vinculado mucho a la lectura que se ha hecho de la Biblia y el sentido de exclusión que se le ha dado».</p>
<p>La historia indica que Occidente ha sido, fundamentalmente, «un territorio de exclusiones, donde se ha perseguido al judío, a la mujer, al homosexual. Es decir, siempre ha habido determinadas poblaciones marcadas por el estigma social». De esto, Ramos Arteaga concluye que la sociedad implantó «tres discursos brutales; el religioso, que los convierte en personas contranaturales, es decir, que van en contra de la orden de Dios; en enfermos, según el  médico, y en delincuentes o criminales, según el discurso jurídico». La conformación de estos ideales crearon lo que conocemos como la «homofobia occidental».</p>
<p>La literatura LGTBIQ+ nace entonces de un colectivo que lleva miles de años reprimido, cuyas obras reflejan el reclamo y la frustración causados por un largo periodo de sufrimiento. Por esto, cuando se vio la posibilidad de escribir, de editar y de publicar, «es normal la actitud de victimización en un primer momento», afirma el docente. Sin embargo, él cree que este enfoque de los textos debe cambiar debido a que ya ha «pasado el período de quejarse. Tenemos que pasar a una actitud más reivindicativa, más de lucha. Es decir, de ponerse y de imponerse».</p>
<h3>«A la ficción puede dedicarse cualquier persona»</h3>
<hr />
<p>La literatura nace de la premisa de que dentro de los libros se puede plasmar cualquier mundo, sin importar cuál sea el contenido o mensaje que se busque expresar. Si esto lo trasladamos al subgénero LGTBIQ+, nos encontramos con la posibilidad de que personas externas al colectivo se puedan enmarcar dentro de este tipo de expresión literaria.</p>
<p>José Ramos Arteaga establece que «la literatura trabaja con la ficción y a esta se puede dedicar cualquiera. Cualquier persona puede construir mundos posibles». Sin embargo, si hablamos de autoficción, es decir, una historia en la que la persona autora se incluye como sujeto en la narrativa, «es evidente, que al hablar de las propias experiencias, solo se puede hablar desde la identidad y orientación propias».</p>
<p>Aunque la literatura acoge cualquier perfil, en cuanto a la creación de autoficción, es indudable que «se puede construir un personaje, que no seas tú, que tenga la orientación que desees. No obstante, cuando estás utilizando el tono confesional, intentando recrear minuciosamente los procesos psicológicos de una persona, es evidente que alguien del colectivo sabe mucho más de estos y los sabe expresar mucho mejor», concluye el docente.</p>
<h3><strong>«La mayor parte de la literatura vendida no tiene vinculación con esta problemática»</strong></h3>
<hr />
<p>Existe una gran cantidad de editoriales que están enfocadas, o que han dado prioridad a obras pertenecientes al subgénero LGTBIQ+, como <a href="https://www.oceano.com/oceano/catalogo/ntravesia.asp" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Océano</a>, Ella lee o alguna colección de <a href="https://www.bellaterra.coop/es" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Bellaterra</a>. Se podría pensar que la preferencia por estos textos está basada en un interés económico de parte de los distribuidores, que buscan aprovechar la vinculación con el colectivo para garantizar un público objetivo. Ramos Arteaga opina que «habría que pensar en el caso contrario, ya que en la mayor parte de la literatura que se vende, no tiene ningún protagonismo, ni las editoriales encargan textos, los temas que tengan que ver con esta problemática. Es decir, es un mecanismo de visualización lógico».</p>
<p>La labor de visibilidad es necesaria, debido a que «la gente joven que está saliendo, que a lo mejor es fluida de género, que ya desde el principio se posiciona como gay, pleno o bisexual. Todas estas personas necesitan de un modelo. Leer novelas protagonizadas por personajes como como ellos o como ellas, y saber que existe otro tipo de posibilidades de amar, de compartir y de estar en el mundo», concluye el profesor.</p>
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