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	<title>pena de muerte &#8211; Periodismo ULL</title>
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	<description>Diario digital de la Universidad de La Laguna</description>
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	<title>pena de muerte &#8211; Periodismo ULL</title>
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		<title>Que muera la pena de muerte</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Nicole Willigs]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Apr 2022 05:33:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Amnistía Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Condena de muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[justicia]]></category>
		<category><![CDATA[pena de muerte]]></category>
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					<description><![CDATA[Que en pleno siglo XXI siga existiendo una condena que suponga una violación de derechos humanos y, en particular, del derecho a la vida y del derecho a no sufrir tortura, solo es una demostración de lo ingenuo y tan poco empático que sigue siendo el ser humano. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Ya lo dijo una vez Mahatma Gandhi: «Ojo por ojo y el mundo acabará ciego». Apelaba a las consecuencias tan negativas que tiene la venganza y, sobre todo, a la  inutilidad de esta. En la actualidad, son muchas las sociedades que se ven marcadas por las injusticias. Y es que en demasiadas ocasiones se ejerce la venganza. Un claro ejemplo está en la pena de muerte. Que hoy en día siga existiendo ese tipo de acto y que, además, esté legalizado, solo demuestra lo fácil que es entender el mensaje de Gandhi y lo difícil que es aplicarlo. Resulta incomprensible que en un siglo en el que prima la defensa de los derechos humanos se vulnere el más fundamental que hay: el de la vida.</p>
<p>Según <a href="https://www.amnesty.org/es/who-we-are/" target="_blank" rel="noopener">Amnistía Internacional</a> en el Mundo hay cerca de 27 mil personas en el corredor de la muerte esperando su condena. Los países que llevan a cabo estos actos suelen hacerlo mediante métodos como la decapitación, electrocución, ahorcamiento, inyección letal y fusilamiento. Esto, sin duda, traslada nuestras mentes a las penitencias propias de los siglos anteriores. Sin embargo, estas ejecuciones han evolucionado a medida que lo iba haciendo la sociedad, llegando a estar presente hoy en día en las líneas legales de muchos estados.</p>
<p>En 92 países existe una pena de muerte regulada por ley y, aunque en muchos otros la actividad no está regulada, se lleva a cabo de igual forma. ¿En qué cabeza cabe que sea legal que ciertas personas decidan si otras viven o mueren?</p>
<h3>«La venganza no es una solución viable para prevenir crímenes»</h3>
<p>Se piensa comúnmente que una condena de muerte es fruto de un crimen atroz. Es verdad que en países desarrollados como Estados Unidos, los  que todavía mantienen esta pena si la usan bajo delitos de gran gravedad, como son asesinatos en serie o violaciones en masa. Sin embargo, en países menos desarrollados como Sudan o Irán, se puede condenar a muerte a una mujer por el simple hecho de tener relaciones sexuales consentidas fuera del matrimonio. Por lo que cada país puede decidir a su antojo qué clase de delito merece una defunción. Es un acto espantoso que se ejerce sin control ninguno, se decide sin más qué se condena y a quién.</p>
<p>Es verdad que hay delitos que enfurecen la opinión publica y hacen inevitable cuestionarse una pena de muerte. Alfredo Garavito violó y asesinó a casi 200 menores en Colombia de 1992 a 1999 y hoy en día cumple condena en una cárcel de Valledupar. Es estremecedor pensar la de vidas que arrebató ese ser, y la de sufrimiento que sigue provocando hoy en día a tantas familias. Cualquiera en su sano juicio diría que hay que hacerlo pagar con su propia medicina. A mí también me es imposible no pensarlo mientras escribo estas líneas. Pero, ¿a dónde llega esa sed de venganza? ¿Realmente apaciguara el dolor de las familias que Garavito sea electrocutado?</p>
<p>La venganza no trae de vuelta a las víctimas, ni calma el dolor de sus familiares. No es una solución viable para prevenir una ola de crímenes en una sociedad. Es más, apoyarla por un caso atroz solo trae consigo la oportunidad de que muchos países la lleven a cabo en casos demasiado absurdos. Son severos los países, sobre todo en Asia o África, en los que se lleva a cabo una pena de muerte por hurtos o por choque de ideas políticas.</p>
<p>Hay que ser consciente de que si alguien la apoya por un acto determinado, también la está justificando para cualquier otro, sin importar qué grado de atrocidad trate. Además, nadie es capaz de plantearse que, si matas a una persona porque ya mató, estarías rebajándote a su mismo nivel.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157383" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-3.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157385" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-5.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157392" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-10.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157400" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-16.jpg" alt="" width="117" height="117" /></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>El Aula de Cine de la ULL presenta la película &#8216;Pena de muerte&#8217;</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/el-aula-de-cine-de-la-ull-presenta-la-pelicula-pena-de-muerte/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[PULL]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Aug 2019 16:28:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura / Ocio]]></category>
		<category><![CDATA[Aula de Cine de la ULL]]></category>
		<category><![CDATA[Cine y Derechos Civiles]]></category>
		<category><![CDATA[Foro de Justicia y Cine]]></category>
		<category><![CDATA[pena de muerte]]></category>
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					<description><![CDATA[Se proyectará mañana jueves, a las 19.00 horas, en la sala 1 de los Multicines Tenerife, dentro de un ciclo sobre derechos civiles. Dirigida por Tim Robbins y protagonizada por Susan Sarandon y Sean Penn, se exhibirá en versión original con subtítulos en español.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El <a href="https://www.ull.es/portal/aulasycatedrasculturales/aula-de-cine/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Aula de Cine</a> de la ULL a través de su Foro de Justicia y Cine presentará mañana jueves, a las 19.00 horas, en la sala 1 de los <a href="https://www.multicinestenerife.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Multicines Tenerife</a>, dentro del ciclo <em>Cine y Derechos Civiles,</em> la película <em>Pena de muerte</em> (1995), dirigida por Tim Robbins y protagonizada por Susan Sarandon y Sean Penn. La actriz obtuvo el Óscar a la mejor interpretación femenina, mientras que Penn se quedó con la nominación a mejor actor. Tras la exhibición tendrá lugar un debate sobre la reivindicación política, social y jurídica. <em>Pena de muerte</em>, basada en una historia real, es un alegato contra la pena capital, todavía vigente en muchos estados de Estados Unidos.</p>
<p>Matthew Poncelet (Sean Penn), un hombre encarcelado en el corredor de la muerte por el asesinato de dos adolescentes, reclama desde la prisión la ayuda de la hermana Helen Prejean (Susan Sarandon). Durante la semana anterior a la ejecución, Helen intentará que Matthew consiga la absolución y la paz espiritual.</p>
<p>Tras el éxito del largometraje, Sarandon declaró que la pena de muerte nunca había tenido mucho sentido para ella, calificándola de «arbitraria y caprichosa». Además, señaló que las personas que conoció durante el rodaje y que habían experimentado la tra­gedia de que le asesinaran a un hijo, «no odiaban ni querían revancha en nombre de esa persona que perdieron».</p>
<p>Se proyectará en versión original con subtítulos en español.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La muerte de una pena</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/la-muerte-de-una-pena/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Nicolás Orozco]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 May 2019 13:15:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Amnistía Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[justicia]]></category>
		<category><![CDATA[pena de muerte]]></category>
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					<description><![CDATA[Es increíble que en un siglo en el que prima la defensa de los derechos humanos, como nunca antes se había hecho, se vulnere el fundamental, el de la vida, de manera tan descarada.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La pena de muerte es una de las mayores contradicciones de nuestra sociedad. En los últimos años, son muchas las que se han dado, pero esta, en particular, es la que más me llama la atención. A la par que surgen movimientos multitudinarios en defensa de los derechos fundamentales de todo ser humano, se aprecian países en los que, por ejemplo, esta pena sigue estando vigente y siendo utilizada. Es algo que, de verdad, no me acaba de entrar en la cabeza. Es increíble que en un siglo en el que prima la defensa de los derechos humanos, como nunca antes se había hecho, se vulnere el fundamental, el de la vida, de manera tan descarada.</p>
<p>En el Mundo hay 194 países, de los cuales, 88 permiten legalmente dicha práctica, y, muchos de ellos, no son lugares que tengan un dictador a la cabeza. Todo lo contrario, en Estados Unidos, «la cuna de la democracia», se permite. También en Japón, Rusia y China, entre otros. Es más, en esta última es donde más ejecuciones se realizaron en 2017. Según <a href="https://www.es.amnesty.org" target="_blank" rel="noopener">Amnistía Internacional,</a>de las 993 realizadas, el país asiático aglutina el 84 % de todas ellas. Aunque, bien es cierto que, a pesar de estos datos escalofriantes, la tendencia es decreciente.</p>
<p>Un tema, que siempre me ha hecho gracia, es la hipocresía política, y esta salió a relucir, en su máximo esplendor, con los <a href="http://www.rtve.es/noticias/20181111/centenario-primera-guerra-mundial-mandatarios-internacionales-celebran-paris-actos-conmemoracion-del-armisticio/1836080.shtml" target="_blank" rel="noopener">actos del pasado 11 de noviembre en París</a> para conmemorar los cien años del fin de la Gran Guerra. Se reunieron cerca de setenta líderes mundiales. Todos, por supuesto (¡qué locura pensar lo contrario!), rechazaron los atroces crímenes cometidos en aquella reyerta, pero al día siguiente, cogen un avión y de vuelta a su país, donde se ejecuta a gente por haber cometido actos horrendos (cosa que no defiendo) pero a los que privan del derecho a la vida, algo fundamental.</p>
<p>El que más me llama la atención, sin duda alguna, es el país americano. Cuenta con 50 estados federales y en 31 de ellos se permite el castigo capital. Además, de los diez territorios más grandes de Estados Unidos, hay ocho que aplican esta última pena, pero lo peor aún, es que no solo utilizan inyecciones letales; también cuentan con cámara de gas, silla eléctrica, fusilamiento y horca. ¿En qué siglo estamos? Pero el tema no queda ahí. Desde 2017, los partidarios por esta práctica han aumentado, llegando al 54 % de los americanos que apoyan fervientemente este tipo de justicia. Si lo quieren llamar así.</p>
<p>Y no vale el argumento de que «los condenados han cometido crímenes horribles e inhumanos». Cierto, pero el fin no justifica los medios. Defendemos la justicia como la búsqueda de la rehabilitación de los condenados, y con estas condenas no se da pie a reinserción alguna. Seamos coherentes y comencemos a darnos cuenta de que las sociedades evolucionan, y con ellas, han de hacerlo los sistemas antagónicos.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Ojo por ojo&#8230;</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/ojo-por-ojo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Nerea de Ara]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Mar 2019 14:03:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Amnistía Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[pena de muerte]]></category>
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					<description><![CDATA[Dijo una vez Gandhi aquello de “ojo por ojo y el mundo acabará ciego”. Esta es la frase que retumba en mi mente cada vez que reaparece en la esfera pública el debate sobre si habría que implantar en España la pena de muerte, pena capital, ejecución o, como yo prefiero llamarla, retroceso total en la evolución humana.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Dijo una vez Gandhi aquello de “ojo por ojo y el mundo acabará ciego”. Esta es la frase que retumba en mi mente cada vez que reaparece en la esfera pública el debate sobre si habría que implantar en España la pena de muerte, pena capital, ejecución o, como yo prefiero llamarla, retroceso total en la evolución humana.</p>
<p>Históricamente, la pena de muerte surgió como mecanismo de expiación para aquellos que habían cometido delitos que el propio estado calificaba como capitales, los que en sus inicios iban desde asesinato a espionaje. Teniendo esto en cuenta, la primera duda que me surge sobre la postura de aquellos que defienden esta práctica es si no están cometiendo también un delito capital al ir enteramente en contra de los Derechos Humanos. Esos Derechos que son aplicables tanto para las personas buenas como para las malas.</p>
<p>Al hilo de esto, bien es cierto que la mayoría de los humanos (entre los que me incluyo) ante la situación de conocer al culpable de la pérdida de un ser querido actuarían por la “vía fácil”. Sin embargo, pensando más fríamente, habría que comenzar a diferenciar entre venganza y justicia. Porque la pena de muerte no alivia el sufrimiento de aquellos que han perdido a un allegado, sino simplemente extiende ese dolor a la familia de la persona condenada, la que recuerdo que también es inocente.</p>
<p>Otro hecho objetivo que me hace estar fervientemente en contra de la pena capital es el que demuestra que no tiene efecto disuasorio efectivo, es decir, no crea una sociedad más segura. Lo único que se consigue con ella es convertir a los estados en dueños y señores de cuestiones tan presuntamente insignificantes para algunos como la vida y la muerte. Esto nos lleva a remitirnos de nuevo a ese concepto ambiguo de “delitos capitales”, ya que es imposible delimitar qué infracciones se engloban en cada región donde la ejecución está legalizada.</p>
<h4>Los hechos hablan por sí solos</h4>
<hr />
<p>Por ejemplo, en datos de la Amnistía Internacional, en Sudán en 2012 se sentenció a muerte por lapidación a dos mujeres por cargos de “adulterio estando casadas”, en el mismo año en Arabia Saudí un hombre fue procesado por fundar un sitio web de debate político y social y en Irán en 2013, el Tribunal Supremo confirmó las condenas de dos hombres por “beber alcohol en exceso”. Teniendo en cuenta estos casos, ¿realmente queremos seguir dando esta potestad a los estados? ¿Realmente queremos que en nuestro país, ese en el que parte de la población ha querido encarcelar a un rapero por sus letras y a un humorista por su <em>sketch</em>, se decida sobre el derecho a la vida?</p>
<p>Por último, es preciso recordar a aquellos que se alzan en armas para defender este procedimiento que también existen ejecuciones de personas que se acaban reconociendo como inocentes. En algunas ocasiones, incluso después de su muerte.</p>
<p>“Si el crimen pertenece a la naturaleza humana, la ley no puede imitar tal naturaleza. Está hecha para corregirla”. Esto fue lo que afirmó Albert Camus en su ensayo <em>Reflexiones sobre la guillotina</em>. Y yo, aunque no puedo saber a ciencia cierta si terminaremos todos ciegos como vaticinó Gandhi, afirmo con total convicción que por esta senda del pago con la misma moneda en la que queremos castigar la violencia con más violencia, acabaremos no solo creando leyes inmorales sino tirando por la borda todo atisbo de humanidad.</p>
<p>Si es que aún nos queda alguno&#8230;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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