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	<title>#MeToo &#8211; Periodismo ULL</title>
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	<description>Diario digital de la Universidad de La Laguna</description>
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	<item>
		<title>Aullemos</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/aullemos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gara C. Rossi]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Apr 2024 06:58:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[#MeToo]]></category>
		<category><![CDATA[#yosítecreo]]></category>
		<category><![CDATA[feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[La Manada]]></category>
		<category><![CDATA[Netflix]]></category>
		<category><![CDATA[Violación]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia de Género]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace ocho años en el primer día de los Sanfermines una chica es violada por cinco hombres que se hacen llamar "La Manada". El caso llega rápidamente a los medios y movilizan como nunca antes a una población femenina harta de no ser escuchada. Ahora Netflix trae de nuevo el recuerdo en un documental.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La madrugada del 7 de julio de 2016, durante las fiestas de San Fermín, una joven de 18 años fue violada por un grupo llamado La Manada. Ella decidió denunciar sin saber que supondría un antes y un después, no solo en su vida sino también en la historia de España. El caso se volvió mediático y en las calles comenzó una lucha sobre los términos <a style="color: #800080;" href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1999-9744#:~:text=Artículo%20181.,de%20dieciocho%20a%20veinticuatro%20meses." target="_blank" rel="noopener">abuso sexual y violación</a></span> jamás vistos, terminando con miles de personas saliendo a protestar a la calle. Se rememora lo ocurrido gracias a la película documental de Netflix <a style="color: #800080;" href="https://www.google.com/url?sa=t&amp;source=web&amp;rct=j&amp;opi=89978449&amp;url=https://www.netflix.com/es/title/81407092&amp;ved=2ahUKEwiNroHArLiFAxWPVaQEHcuSBNMQFnoECBcQAQ&amp;usg=AOvVaw2To7JtpSuRc7PHZc1K-r_t" target="_blank" rel="noopener"><em>No estás sola: la lucha contra La Manada</em></a>, que se estrenó el 1 de marzo.</p>
<p>La película documental narra lo ocurrido en base a audios extraídos textualmente de declaraciones judiciales, entrevistas y cartas. No solo los testimonios de audios son interpretados por actrices o actores para preservar el anonimato sino que a las víctimas sobrevivientes se les da un nombre falso. Lucía explica en el documental que llega a Pamplona con un compañero, el amigo se va al coche a descansar y entonces relata «me senté en un banco y había un chico que me dijo: ¿Estás sola?». Todo comenzó ahí.</p>
<p><iframe title="No estás sola: La Lucha contra La Manada (SUBTITULADO) | Tráiler oficial | Netflix España" width="1020" height="574" src="https://www.youtube.com/embed/19IgogB6glI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Pero La Manada no era la primera vez que mordía. A través de la búsqueda en los dispositivos que se le había confiscado a los acusado descubrieron un vídeo de otra posible víctima de abuso. Paloma estaba inconsciente cuando abusaron de ella y, aún así, sabía que algo le había ocurrido. Tenía claro que no estaba loca y sus sospechas se aclararon cuando el agente le envió un fotograma para corroborar que era ella. Ahora a los acusados se les sumó la denuncia del caso de Pozoblanco.</p>
<h3>«Sentí que iba a sufrir solo por ser mujer. Yo no quería sufrir»</h3>
<p>Yo tenía doce años cuando el caso de La Manada se hizo mediático. Estaba en esa etapa de la vida en donde empiezas a descubrirte a ti y lo que significa ser mujer. Fue muy fácil empatizar con Lucía porque ella era yo y yo era ella. Aunque yo no tuviera su edad o hubiera ido nunca a las fiestas de San Fermín, las dos éramos mujeres y, por tanto, yo podría haber sido ella. Y, como un balde de agua fría, comencé a comprender que con el género venía muchas otras cosas que cuidar para no perecer. No debía salir sola, de noche, con minifalda, hablar con chicos extraños o emborracharme, todas precauciones por mi bienestar o, más bien, supervivencia. Sentí que iba a sufrir solo por ser mujer. Yo no quería sufrir.</p>
<p>Después comenzó el primer juicio de La Manada. Y terminó con las fotos de un detective privado que enseñaban que las víctimas no tenían derecho a rehacer su vida y el voto particular de un juez que dictaba que era, según sale en el documental, «sexo entre extraños en un ambiente de jolgorio». El sufrimiento de Lucía era el chiste de la Justicia pero la diferencia de otras veces fue que no nos quedamos quietas. Miles de mujeres, entre miles de personas, salimos a la calle a gritar que estábamos con Lucía, que nosotras sí le creíamos. En ese momento comprendí que no debía bajar la cabeza ante una realidad apabullante solo porque siempre había sido así. Decidí que yo no iba a sufrir.</p>
<h3>«Porque si gritamos tendrán que oírnos. No dejemos de aullar»</h3>
<p>En la unión estaba la fortaleza. Lucía no estaba sola, Paloma no estaba sola y ninguna de nosotras lo estaría porque siempre habrá una mujer escuchando, cuando estuviera preparada para hablar,  a otra. Junto al #YoSítecreo y al #MeToo se sumó el #Cuéntalo y millones de mujeres publicaron los abusos a los que habían sobrevivido. Ya no nos callábamos. Y si teníamos que gritar para ser escuchadas gritaríamos, quemaríamos cada huella de nuestro paso para no ser olvidadas.</p>
<p>23 meses después de los hechos se recurrió al Tribunal Supremo. La última instancia del poder judicial dictó sentencia: era violación. Lucía por fin tuvo descanso después del calvario. La Manada también fue condenada a 18 míseros meses de cárcel por el abuso sexual del caso de Pozoblanco. Paloma aprendió a vivir con ello y volvió a tener una vida estable. La vida continúa. Ese día se nubló un poquito menos y se sonrió un poquito más. Un paso hacia la ansiada justicia. No hemos terminado, seguimos caminando por todas pero con el rayo de esperanza que la compañía de cada una de nosotras nos brinda. Porque si gritamos tendrán que oírnos. No dejemos de aullar.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157384" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-4.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157385" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-5.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157392" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-10.jpg" alt="" width="117" height="117" /></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>¿Cómo nos ha cambiado el Me Too?</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/como-nos-ha-cambiado-el-me-too/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Benyara Machinea]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Mar 2020 10:28:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[#MeToo]]></category>
		<category><![CDATA[Abusos Sexuales]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Harvey Weinstein]]></category>
		<category><![CDATA[Hollywood]]></category>
		<category><![CDATA[Roman Polanski]]></category>
		<category><![CDATA[Woody Allen]]></category>
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					<description><![CDATA[Harvey Weinstein recibió hace dos años las primeras denuncias por abuso sexual, dando comienzo a este movimiento que ha puesto en la palestra a algunas de las figuras más reconocidas del cine. El público se ha dividido entre quienes boicotean sus obras y quienes siguen disfrutándolas. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Harvey Weinstein, un productor cinematográfico con más de 300 nominaciones a los Premios Oscar a sus espaldas, recibió en octubre de 2017 docenas de denuncias de acoso y abuso sexual. Las acusaciones no cesaron entonces pues, en los meses posteriores, más de 80 mujeres denunciaron casos similares a los descritos por las primeras actrices. Se inició a partir de aquí el conocido movimiento del <a href="https://twitter.com/search?q=%23metoo&amp;src=typed_query" target="_blank" rel="noopener noreferrer">#MeToo</a> que, más de dos años después, ha terminado tumbando a algunas de las figuras más poderosas de la industria del cine.</p>
<p>El caso de Harvey Weinstein fue el primero que recibió este impacto por parte del público, pero no el último. Como piezas de dominó, uno por uno fueron cayendo muchos de los pilares de la industria que parecían intocables. Kevin Spacey, Ben y Casey Affleck o James Franco son solo algunos de los nombres que, en estos dos años, se han sumado a la lista de artistas de Hollywood denunciados por acoso o abuso sexual.</p>
<p>Sin embargo, a lo que más deben temer estas personas no es a la amenaza judicial sino a la respuesta del público. Que se lo digan a Woody Allen, quien a día de hoy solo ve trabas para poder sacar adelante nuevas películas pese a haber sido declarado inocente en el juicio en el que su exmujer, Mia Farrow, le acusó de haber abusado sexualmente de su hija adoptiva. Roman Polanski es otro director que hoy está recibiendo las consecuencias que no sufrió cuando fue denunciado por violación hace años.</p>
<p>El público ya no hace oídos sordos a lo que ocurre detrás de las cámaras. Las productoras que aún se atreven a contratar a alguno de los miembros de esta extensa lista, que no hace más que crecer, son testigos de la gran caída de audiencia en sus películas. Y esto trae una nueva cuestión a la palestra.</p>
<h3>«Es muy válido y respetable no ver una película de una persona denunciada por abuso sexual»</h3>
<p>¿Es lícito consumir y disfrutar de estas películas? Una parte del público responderá de inmediato que no, que el hecho de que un violador haya estado inmerso en la realización de la película hace que no puedan centrarse en el contenido del <em>filme</em> sin que les venga esa cuestión a la cabeza. Otra parte correrá a esconder sus DVD de <em><a href="https://www.filmaffinity.com/es/film487991.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Annie Hall</a> </em>y <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film721028.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>La semilla del diablo</em></a> bajo llave para que no se les tache de defensores de sus películas. Y una tercera parte seguirá consumiendo y disfrutando sin temores de estos títulos defendiendo su valor artístico.</p>
<p>En cualquier caso ninguna postura es más lícita que otra. El cine es un arte pero, a diferencia de otras formas artísticas, recibe de forma mucho más insistente el ojo crítico y analítico de lo que rodea a la obra en sí. Si analizas un cuadro de forma positiva, aunque el artista haya abusado sexualmente de decenas de mujeres, nadie te va a echar en cara que estás defendiendo a un violador.  Pero las personas vinculadas a la industria del cine no gozan del mismo anonimato, son estrellas y figuras públicas que la audiencia siente muy cercanas y, en caso de que defiendas su obra, no va a faltar quien piense que también estás aprobando sus acciones.</p>
<p>Es muy válido y respetable no pagar una entrada para ver una película de una persona denunciada por abuso sexual. Pero de la misma forma es igual de válido seguir viendo y disfrutando de películas que, desde siempre, has admirado sin reparos. Pelearnos entre nosotros sobre si tachar una serie de películas o no es restar importancia a un movimiento que busca algo completamente distinto.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>&#8216;Flashes&#8217; en alza</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/flashes-en-alza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Nieves González]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 May 2018 08:00:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[@follografos_espana]]></category>
		<category><![CDATA[@longshoots_]]></category>
		<category><![CDATA[@margalidamariax]]></category>
		<category><![CDATA[#MeToo]]></category>
		<category><![CDATA[Danilson Gomes]]></category>
		<category><![CDATA[follógrafos]]></category>
		<category><![CDATA[Harvey Weinstein]]></category>
		<category><![CDATA[Margalida Maria]]></category>
		<category><![CDATA[Terry Richardson]]></category>
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					<description><![CDATA[Los 'Follógrafos' son el último caso de destape en las redes sociales. Los fotógrafos que utilizan su profesión para propasarse con las modelos están en el punto de mira. Los abusos ya no se callan, ahora las voces que luchan contra las desigualdades se escuchan cada vez más alto.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El movimiento <a href="https://twitter.com/hashtag/MeToo?src=hash" target="_blank" rel="noopener">#MeToo</a> trajo consigo una oleada de visibilidad ante los casos de mujeres que se veían asediadas en el medio audiovisual por personajes con mayor autoridad mediática. Desde el destape de los abusos cometidos por el productor cinematográfico Harvey Weinstein, le han seguido nombres como el del fotógrafo de moda Terry Richardson. En las últimas horas en Madrid y a través de las redes sociales se han manifestado en contra de los “follógrafos”, la escoria del gremio fotográfico.</p>
<p>El término “follógrafo” no es un concepto nuevo, pero en los últimos días se ha incrementado su uso. Muchas modelos femeninas se han unido para denunciar a Danilson Gomes (<a href="https://www.instagram.com/longshoots_/?hl=es" target="_blank" rel="noopener">@longshoots_</a>) por utilizar presuntamente su profesión para propasarse con las mujeres. A la crítica de estos actos se ha sumado la famosa ilustradora conocida como Moderna de Pueblo, que ha compartido una viñeta sobre el tema, en el que daba su apoyo a Margalida Maria (<a href="https://www.instagram.com/margalidamariax/?hl=es" target="_blank" rel="noopener">@margalidamariax</a>), la primera denunciante de Longshoots. Gracias al aluvión de acusaciones surgió una página de Instagram denominada <a href="https://www.instagram.com/follografos_espana/?hl=es" target="_blank" rel="noopener">@follografos_espana</a>, cuya finalidad es “destapar a los camarógrafos que usan su trabajo para ir más allá de una simple sesión de fotos”.</p>
<p>Con estos casos se nos recuerda diariamente que las injusticias siguen estando a la orden del día, pero en este momento, con los focos encima, somos más las que apoyamos a la ciudadanía que denuncia. Ahora es el instante de alzarnos en contra de las disparidades. El mundo está cambiando, el tiempo de las desigualdades se está acabando y cada vez se escuchan más las voces que antes fueron amordazadas.</p>
<p>Los <em>flashes</em> de las cámaras han dejado de estar para deslumbrar y camuflar el abuso sexual. Hoy, están para iluminar y señalar cualquier intento de despotismo. Y por eso es el momento de decir <em>no</em> a los “follógrafos”, no a cualquier abuso, sí al respeto de la dignidad humana con independencia de la identidad sexual, y sí al fin de una época de excesos y supremacías.</p>
<p><strong>Foto</strong>: Instagram @modernadepueblo</p>
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