<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Libertad de expresión &#8211; Periodismo ULL</title>
	<atom:link href="https://periodismopre.ull.es/tag/libertad-de-expresion/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://periodismopre.ull.es</link>
	<description>Diario digital de la Universidad de La Laguna</description>
	<lastBuildDate>Mon, 23 Aug 2021 11:11:41 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.7.1</generator>

<image>
	<url>https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2016/04/cropped-PULL_Redondo-1-32x32.png</url>
	<title>Libertad de expresión &#8211; Periodismo ULL</title>
	<link>https://periodismopre.ull.es</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Las locuras de Internet</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/las-locuras-de-internet/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lucia Yanez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Aug 2021 11:11:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Influencers]]></category>
		<category><![CDATA[Instagrammers]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad de expresión]]></category>
		<category><![CDATA[Marina Yers]]></category>
		<category><![CDATA[Mostopapi]]></category>
		<category><![CDATA[Naim Darrechi]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[TikTok]]></category>
		<category><![CDATA[Tiktoker]]></category>
		<category><![CDATA[Youtuber]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://periodismo.ull.es/?p=181610</guid>

					<description><![CDATA[Las redes sociales han favorecido la aparición del 'influencer', persona que comparte su vida diaria de manera natural. El problema radica en que muchas de sus declaraciones atentan contra la salud o los principios morales de la sociedad frente a un público joven y vulnerable.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Las últimas décadas se definen por la revolución de las nuevas tecnologías y la aparición de diferentes funcionalidades en la red y plataformas. El uso de Internet y las redes sociales ya no es solo común en nuestra sociedad, sino, muchas veces, necesario. Por esta razón, cada vez surgen más dinámicas y formatos adaptados a la actual forma de interactuar con la realidad. Una de las consecuencias directas es la consolidación de los famosos <em>influencers.</em></p>
<p>Según la RAE, la palabra <em>influencer</em> es un anglicismo usado en referencia a una persona con capacidad para influir sobre otras, principalmente a través de las redes sociales. Así, en función de la plataforma utilizada, han surgido nuevos términos como <em>youtuber, tiktoker o instagrammer. </em></p>
<p>Estas personalidades se definen por mostrar su estilo de vida diario de una manera natural y cercana. Así, aprovechan para promover productos, modelos de vida o ideologías. Este es el punto problemático: la creciente influencia que tienen, especialmente en jóvenes. «He probado esta crema porque la han recomendado en Instagram» o «lo he visto en TikTok, así que será verdad», son ya frases frecuentes en las conversaciones.</p>
<h4>Marina Yers dice que el agua deshidrata, duda de la existencia del coronavirus y admite que le encanta vomitar</h4>
<hr />
<p>El cantante <a href="https://www.youtube.com/channel/UCz1HpyX83zigJF3KrJgu2Jw" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Naim Darrechi,</a> de 19 años, ofreció el pasado 12 de julio una charla <em>online</em> con el popular <em>youtuber</em> <a href="https://www.youtube.com/user/VIcenteNdongo" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Mostopapi</a>. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=OncTuQzl5jo&amp;ab_channel=Tendenciastiktok" target="_blank" rel="noopener noreferrer">En esta entrevista</a> aseguraba que engañaba a sus parejas sexuales para mantener relaciones sin protección. «Tío, es raro que no haya dejado embarazada a ninguna, así que voy a empezar a acabar dentro siempre» o «Yo les digo que me he operado para no tener hijos» fueron algunos de sus testimonios más polémicos.</p>
<p>La polémica ha ocasionado que el Gobierno balear haya tomado medidas legales contra el mallorquín para proteger la salud sexual. No obstante, el problema va más allá. Darrechi tiene casi 27 millones de seguidores en TikTok y la edad media en España para comenzar a usar las redes es a los siete años.</p>
<p>Otro ejemplo lo vemos también con el caso de <a href="https://www.instagram.com/marinayers/?hl=es" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Marina Yers,</a> una chica que ha sido <em>trending topic</em> en varias ocasiones por sus desafortunados comentarios. La<em> influencer</em> ha dicho que «el agua deshidrata», duda de la existencia del coronavirus y de la fiabilidad de las mascarillas y admite que le encanta vomitar ya que «siente que se limpia ».</p>
<p>El hecho de que la población tenga acceso a afirmaciones que incitan a la bulimia o a la agresión sexual por parte de personas que con frecuencia admiran me hace pensar si protegemos bien a los más pequeños frente a la manipulación que pueden sufrir. La libertad de expresión es un derecho indiscutible y la diversidad de opiniones promueve el debate, pero, ¿es bueno dar la voz a todo?. Tengo una prima pequeña y mi mayor miedo es que se crea las locuras que oye en Internet. ¿En qué estamos fallando?</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>No son las formas y no es el lugar</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/no-son-las-formas-y-no-es-el-lugar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Martín Tabares]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Mar 2020 09:50:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Escrache]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad de expresión]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Iglesias]]></category>
		<category><![CDATA[Universidad Complutense de Madrid]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://periodismo.ull.es/?p=120523</guid>

					<description><![CDATA[El líder de la formación Unidas Podemos fue increpado por un grupo de jóvenes en la Universidad Complutense de Madrid durante un acto en el que participaba. El ambiente crispado de las calles, los medios de comunicación y las redes sociales parece haberse trasladado también a las aulas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El escrache que ha sufrido el vicepresidente del <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/gobierno/Paginas/index.aspx" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Gobierno</a> en la tarde de este pasado miércoles evidencia, una vez más, la atmósfera turbia e intolerante que se puede vislumbrar al introducirse en las entrañas del ámbito universitario. Ese lugar que debería concebirse como la máxima expresión del conocimiento, la investigación y la confrontación enriquecedora de las ideas —de hecho esas han sido algunas de sus premisas fundamentales desde la creación de estas instituciones hace ya bastantes siglos— se está convirtiendo en la antítesis de lo que tendría que ser.</p>
<p>Este ambiente crispado y estos hechos totalmente reprobables no se podrían catalogar de generalizados, pero sí reflejarían que algunos de los peligrosos síntomas de la polarización social que se perciben en las calles, en los medios de comunicación y, sobre todo, en las redes sociales se han trasladado también a la Universidad: la simpleza de los argumentos con las que esas personas se dirigían a Pablo Iglesias distan de las que previsiblemente debieran ser realizados por estudiantes que han alcanzado esa exclusiva categoría académica.</p>
<p>No es una situación de extrema preocupación, pero debería invitar a la reflexión a todos los estamentos: alumnado, profesorado y equipos de gobierno, y por lo que se recomendaría trabajar de forma conjunta para tratar de preservar la salud en la convivencia. Resulta llamativo entonces que la víctima del último escrache en la <a href="https://www.ucm.es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Complutense</a> haya sido el promotor durante el año 2010 (siendo profesor en ese momento, lo que agrava la situación) de otro acto similar, pero en este caso a Rosa Díez, la cofundadora del partido Unión, Progreso y Democracia.</p>
<p>En este tema de la intolerancia dentro del ámbito universitario podemos llegar a la conclusión de que tampoco resulta beneficioso para el bienestar general que, como sucede de una forma habitual y no se comete ninguna insensatez al comentarlo, muchos de los consejos estudiantiles (órganos de representación de todo el estudiantado) se comuniquen hacia el exterior y actúen con directrices a una ideología y un posicionamiento político manifiesto. Quizás no es lo mejor.</p>
<p>No viene mal en estos momentos recordar el porqué de la existencia de un organismo como la Universidad y la riqueza intelectual, cultural, social y económica que aporta allá donde asiste a la ciudadanía. El lema de la Complutense es <em>Libertas Perfundet Omnia Luce </em>(La Libertad ilumina todas las cosas). Hagámosle caso y aprendamos que una de las muchas libertades que ha alcanzado el ser humano es la de poder expresarse conforme a sus ideas sin miedo a las represalias que esta le pueda ocasionar. Y por nuestro bien no la perdamos.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Censurando el humor</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/censurando-el-humor/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lucía GE]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Aug 2018 17:55:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Censura]]></category>
		<category><![CDATA[Dani Mateo]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad de expresión]]></category>
		<category><![CDATA[Rober Bodegas]]></category>
		<category><![CDATA[Twitter]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://periodismo.ull.es/?p=76366</guid>

					<description><![CDATA[El monologuista Rober Bodegas ha topado con los gitanos. Tras hacer varios chistes en el programa Central de Cómicos del canal 'Comedy Central' ha sufrido centenares de amenazas e insultos vía Twitter que le han obligado a rectificar. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El humorista Rober Bodegas emitió este pasado domingo un comunicado vía Twitter para disculparse por el contenido de un monólogo que había ofendido a la comunidad gitana. La polémica se extendió tanto que el cómico recibió más de 400 amenazas de muerte a través de las redes sociales. Además, los gitanos ofendidos llegaron a plantear la organización de batidas para buscarlo y servir venganza. Ante estas reacciones, Rober Bodegas escribió un texto donde explicaba que, aún siendo consciente de que su trabajo es provocativo, confía en que las personas adultas puedan discernir entre un chiste y un discurso serio, sin necesidad de llegar a amenazas tan graves como las que ha recibido estos días. Finalmente pidió al canal que retirara el vídeo y aseguró que no pondría a disposición de las autoridades todas las amenazas que le habían llegado.</p>
<p>El principal argumento que defiende la comunidad gitana es que los chistes que hace el humorista son ofensivos, xenófobos y racistas: «Es una burla a toda una etnia y a sus costumbres», se puede leer en uno de los miles de comentarios que hay en Twitter. En el monólogo se pudo escuchar: «Esto es un payo que va a un polígono y no vende droga». Los gitanos critican que aún sigan existiendo estereotipos como este y que se pretenda hacer humor de ellos. Sin embargo, el secretario de la Sociedad Gitana expresó en un programa de televisión que, aun estando en contra de los comentarios «desafortunados» del humorista, no comparte que la forma de quejarse sea a través de amenazas de muerte.</p>
<p>Es aquí cuando se entra en el debate de si el humor debe tener límites, o hasta dónde puede o debe llegar la libertad de expresión. Están los que defienden que en terreno humorístico, artístico o del espectáculo, no debe haber ningún tipo de censura, y que las personas deben tener una mínima capacidad crítica para no ofenderse con algo que, simplemente, es una broma. Sin embargo, en su contra están los que opinan que en ocasiones el humor se utiliza como escudo para mostrar diversas psicopatías y comentarios racistas. No admiten que un chiste se construya en base a opiniones despectivas y que ofendan a algún colectivo o, incluso, persona. «Eso no es humor, no hace gracia», sentencian.</p>
<h4>El lenguaje políticamente correcto para otra ocasión</h4>
<hr />
<p>Como bien explicó el cómico Dani Mateo: «El mundo del humor es como un <em>bufete</em> donde hay croquetas y gambas. Lo que no puede pasar es que como a mi no me gustan las croquetas, únicamente quiero que se sirvan gambas. A alguien le pueden gustar las croquetas». Todos tenemos derecho a sentirnos ofendidos si nos ultrajan y denigran nuestras costumbres o cualquier otra cosa. Sin embargo, no comparto en absoluto que la respuesta a esa ofensa sea una amenaza de muerte.</p>
<p>Considero que, siempre que se trate de humor, debemos ser más flexibles y dejar el lenguaje políticamente correcto para situaciones y discursos serios. A veces, reírse de uno mismo, no está tan mal. Los límites de la libertad de expresión y la censura están ya demasiado cerca.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¡Qué miedo me da hablar!</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/que-miedo-me-da-hablar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sara Ramos]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 May 2018 15:00:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Fariña]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad de expresión]]></category>
		<category><![CDATA[Tribunal Europeo de los Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Valtonyc]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://periodismo.ull.es/?p=63378</guid>

					<description><![CDATA[¿Acaso hemos retrocedido en el tiempo? La libertad de expresión está pasando por un mal momento. Casos como la condena de cárcel a Valtonyc o el secuestro del libro 'Fariña' son la prueba de este declive. Somos esclavos de lo políticamente correcto, y eso tiene que cambiar.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Pensando y repensando en todo lo que voy a decir, escribir, responder, twittear, publicar…Hoy en día todo está mal, si eres de un bando o de otro, si eres de derechas o de izquierdas, si te gusta este o aquel estilo de música. «¡Eres poco tolerante!», te dirán. La palabra frustrante es la que describe que no se pueda tener libertad de expresión hoy por hoy. Una cosa es no decir lo primero que se nos viene a la cabeza y otra muy distinta es esa preocupante obsesión de medir cada palabra. Somos esclavos de lo políticamente correcto. Solo los más valientes se atreven a expresar lo que de verdad creen sin miedo a represalias.</p>
<p>¿Acaso hemos retrocedido en el tiempo? Porque es la única explicación que se me ocurre para que nos parezca la mejor opción secuestrar libros, como pasó con <em>Fariña</em>, o llevar a juicio a una chica por hacer chistes sobre Carrero Blanco en Twitter. Todo aquello que nos resulta incómodo preferimos cubrirlo con tupido velo, como la censura de la exposición Arco, en la que se retrataba a 24 supuestos presos políticos. No olvidemos el caso del rapero Valtonyc, que fue acusado a tres años y medio de cárcel por no pensar y repensar las letras de sus canciones. A pesar de que me muestro a favor de una multa como castigo por la dureza de su música, no creo que penalizar de la manera que lo han hecho sea lo propio.</p>
<p>Estamos empezando a ocupar las cárceles muy a la ligera. El caso del cantante ha llegado a oídos europeos, que reconocen que en otros países de la misma comunidad política no se hubiera utilizado un castigo tan severo, y no me extraña. Igual de escandalizados se quedaron cuando el Tribunal Europeo de Derechos Humanos concluyó, el pasado mes de marzo, que España había violado la libertad de expresión de los dos jóvenes que quemaron la foto del rey en 2007. Los chicos fueron condenados en su momento a una multa de 2.700 cada uno para eludir la pena de 15 meses de prisión.</p>
<h4><strong>Tantos casos y no aprendemos</strong></h4>
<hr />
<p>A veces creo que pecamos de alarmistas. Si yo quemo una foto no quiere decir que le voy a hacer nada malo a la persona que aparece en ella. Lo cierto es que es un tema complicado de tratar y que tiene muchas acepciones. Pero creo que todos los responsables de juzgar a los acusados por este tipo de «delitos», deberían saber encajar una crítica y aprender a diferenciar lo que es una amenaza. Lo paradójico de todo este asunto es quién elige lo que se puede y no se puede decir, o a quién que le interesa que se diga algo o no. Para mi gusto, son demostraciones de poder por parte de las élites, que buscan enseñarnos los límites que no podemos traspasar.</p>
<p>Espero que no sea verdad que hayamos cambiado de siglo, y que solo se trate de una extrema sensibilidad momentánea. No quiero dedicarme a asentir y sonreír aunque algo no me guste. Hago un llamado a la lógica y al sentido común: niégate, revélate ante todo aquel que te diga que tu opinión no es válida. No dejes que te dé miedo a hablar.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Nuestra facilidad para ofendernos</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/se-reduce-la-libertad-de-expresion-a-nuestra-facilidad-para-ofendernos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[M. J. Romero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Aug 2017 12:30:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad de expresión]]></category>
		<category><![CDATA[Politicamente correcto]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://periodismo.ull.es/?p=29537</guid>

					<description><![CDATA[Asistimos continuamente a situaciones en las que ese principio fundamental que alardea de expresarse sin miedos queda en entredicho según qué sea lo que se opine, en qué ámbito, de quién provenga lo que se transmite y hacia qué colectivos o destinatarios especiales vaya dirigido.

]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace un tiempo, acentuado aún más con mi ingreso en la universidad, me sorprende que cada vez parezca que haya que ser mucho más cauteloso a la hora de formular consideraciones por si estas pueden resultar ofensivas. Entiendo que la lógica nos une a la mayoría. Sabemos diferenciar cuando un mensaje ha sido emitido con la clara intención de ofensa, cuando sin ánimo de perjudicar ninguna conciencia, cuando el único afán, lícito, es el de establecer una comunicación jocosa, distendida, entre iguales.</p>
<p>Las redes sociales vienen a convertir el universo individual de cada uno en una exposición sesgada de lo privado hacia un mundo en el que cada vez se es menos selectivo a la hora de compartir contenidos. Vinieron para globalizar la comunicación, para liberalizarla, para acercarnos más los unos a los otros.</p>
<p>Nuevas políticas vienen a implantar modelos de sociedad mucho más integradores, más exigentes a la hora de reclamar lo que entendemos como derechos adquiridos por el simple hecho de nacer y vivir. Sin embargo, a la par, nos vamos separando cada vez más. La conformación de grupos con afinidades políticas, semejanzas en la libre elección sexual, amantes de los animales y un sinfin de analogías que podemos encontrar y sentir hacia nuestros iguales, no vienen a transformar la sociedad en un todo unitario, con ansias de compromiso global y colaboración. Antes bien, genera pequeños entes grupales, cada vez más cerrados y menos dispuestos a albergar dentro de ellos a los que puedan pensar, opinar y sentir de manera diferente.</p>
<h3>¿Dependen nuestras dudas hacia la libertad de expresión según quién se sienta ofendido?</h3>
<hr />
<p>La base de todo ello puede quedar reducida al desprecio generalizado que se siente hacia uno de los principios fundamentales exigibles a la hora de convivir en sociedad: el respeto. Valor desgraciadamente a la baja en cuanto ingrediente fundamental de nuestra formación esencial en la convivencia. El desprecio también hacia algo tan intrínsicamente humano como es el amor. El amor visto como la compasión positiva y altruista que deberían inspirarnos la inmensa mayoría de los pensamientos ajenos.</p>
<p>Podemos no compartirlos, pero deberíamos respetarlos siempre que estos no vayan contra la naturaleza humana. Porque, además, detrás de toda intolerancia hacia los demás viene la formación de una opinión contaminada por corrientes políticas, sociales, económicas&#8230; Por lo tanto, ¿ nuestra irascible capacidad de sentirnos ofendidos no estará estrechamente vinculada también a la falta de libertad del otro a expresarse? ¿Dependen nuestras dudas hacia la libertad de expresión según quién se sienta ofendido?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
