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	<title>Hollywood &#8211; Periodismo ULL</title>
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	<description>Diario digital de la Universidad de La Laguna</description>
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	<title>Hollywood &#8211; Periodismo ULL</title>
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		<title>¿Cómo nos ha cambiado el Me Too?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Benyara Machinea]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Mar 2020 10:28:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[#MeToo]]></category>
		<category><![CDATA[Abusos Sexuales]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Harvey Weinstein]]></category>
		<category><![CDATA[Hollywood]]></category>
		<category><![CDATA[Roman Polanski]]></category>
		<category><![CDATA[Woody Allen]]></category>
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					<description><![CDATA[Harvey Weinstein recibió hace dos años las primeras denuncias por abuso sexual, dando comienzo a este movimiento que ha puesto en la palestra a algunas de las figuras más reconocidas del cine. El público se ha dividido entre quienes boicotean sus obras y quienes siguen disfrutándolas. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Harvey Weinstein, un productor cinematográfico con más de 300 nominaciones a los Premios Oscar a sus espaldas, recibió en octubre de 2017 docenas de denuncias de acoso y abuso sexual. Las acusaciones no cesaron entonces pues, en los meses posteriores, más de 80 mujeres denunciaron casos similares a los descritos por las primeras actrices. Se inició a partir de aquí el conocido movimiento del <a href="https://twitter.com/search?q=%23metoo&amp;src=typed_query" target="_blank" rel="noopener noreferrer">#MeToo</a> que, más de dos años después, ha terminado tumbando a algunas de las figuras más poderosas de la industria del cine.</p>
<p>El caso de Harvey Weinstein fue el primero que recibió este impacto por parte del público, pero no el último. Como piezas de dominó, uno por uno fueron cayendo muchos de los pilares de la industria que parecían intocables. Kevin Spacey, Ben y Casey Affleck o James Franco son solo algunos de los nombres que, en estos dos años, se han sumado a la lista de artistas de Hollywood denunciados por acoso o abuso sexual.</p>
<p>Sin embargo, a lo que más deben temer estas personas no es a la amenaza judicial sino a la respuesta del público. Que se lo digan a Woody Allen, quien a día de hoy solo ve trabas para poder sacar adelante nuevas películas pese a haber sido declarado inocente en el juicio en el que su exmujer, Mia Farrow, le acusó de haber abusado sexualmente de su hija adoptiva. Roman Polanski es otro director que hoy está recibiendo las consecuencias que no sufrió cuando fue denunciado por violación hace años.</p>
<p>El público ya no hace oídos sordos a lo que ocurre detrás de las cámaras. Las productoras que aún se atreven a contratar a alguno de los miembros de esta extensa lista, que no hace más que crecer, son testigos de la gran caída de audiencia en sus películas. Y esto trae una nueva cuestión a la palestra.</p>
<h3>«Es muy válido y respetable no ver una película de una persona denunciada por abuso sexual»</h3>
<p>¿Es lícito consumir y disfrutar de estas películas? Una parte del público responderá de inmediato que no, que el hecho de que un violador haya estado inmerso en la realización de la película hace que no puedan centrarse en el contenido del <em>filme</em> sin que les venga esa cuestión a la cabeza. Otra parte correrá a esconder sus DVD de <em><a href="https://www.filmaffinity.com/es/film487991.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Annie Hall</a> </em>y <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film721028.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>La semilla del diablo</em></a> bajo llave para que no se les tache de defensores de sus películas. Y una tercera parte seguirá consumiendo y disfrutando sin temores de estos títulos defendiendo su valor artístico.</p>
<p>En cualquier caso ninguna postura es más lícita que otra. El cine es un arte pero, a diferencia de otras formas artísticas, recibe de forma mucho más insistente el ojo crítico y analítico de lo que rodea a la obra en sí. Si analizas un cuadro de forma positiva, aunque el artista haya abusado sexualmente de decenas de mujeres, nadie te va a echar en cara que estás defendiendo a un violador.  Pero las personas vinculadas a la industria del cine no gozan del mismo anonimato, son estrellas y figuras públicas que la audiencia siente muy cercanas y, en caso de que defiendas su obra, no va a faltar quien piense que también estás aprobando sus acciones.</p>
<p>Es muy válido y respetable no pagar una entrada para ver una película de una persona denunciada por abuso sexual. Pero de la misma forma es igual de válido seguir viendo y disfrutando de películas que, desde siempre, has admirado sin reparos. Pelearnos entre nosotros sobre si tachar una serie de películas o no es restar importancia a un movimiento que busca algo completamente distinto.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Un muro hecho de censura</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/un-muro-hecho-de-censura/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[David Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Apr 2019 06:05:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Corrección política]]></category>
		<category><![CDATA[Darío Villanueva Prieto]]></category>
		<category><![CDATA[disidencia]]></category>
		<category><![CDATA[Hollywood]]></category>
		<category><![CDATA[polarización social]]></category>
		<category><![CDATA[Real Academia Española de la Lengua]]></category>
		<category><![CDATA[Universidad de Yale]]></category>
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					<description><![CDATA[La corrección política es el mecanismo de control más sutil y efectivo de cualquier democracia libre. Importada por las últimas corrientes estadounidenses, se establece como un entramado impuesto por la propia sociedad enemigo de la disidencia y aliado de la polarización social.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En el claroscuro de acontecimientos que supone el desarrollo humano, que durante el último siglo está repleto de luces y alguna que otra sombra, la corrección política ha llegado para quedarse y empañar la sociedad con un grueso vaho. Lo que se disfraza con un traje de progresismo y libertades resulta ser el mecanismo de censura más sutil y efectivo de las democracias libres.</p>
<p>Los intentos de esta práctica, que esconde realidades perfectamente apreciables bajo nuevos términos, entran en el errado concepto de confiar en que aquello que no se trata puede llegar a desaparecer. No es más que la pretensión, bajo la bandera de la condescendencia, de modelar el pensamiento y el discurso de las personas. Un verdadero maderamen lingüístico y de pensamiento enemigo de la disidencia.</p>
<h4>Con un toque de <em>New York</em></h4>
<hr />
<p>En España, este fenómeno importado de las dinámicas estadounidenses comienza a introducirse en las instituciones. Es tal la deriva que, Darío Villanueva Prieto, exdirector de la Real Academia Española de la Lengua, <a href="http://www.rae.es/noticias/dario-villanueva-la-correccion-politica-ha-llegado-para-quedarse">lo califica</a> como “un mecanismo perverso que no ejerce el Estado, el Gobierno, un partido o la Iglesia, sino fragmentos difusos de la sociedad civil”. Sin embargo, en otros países está ya establecido e invade los órganos más importantes. Universidades como la de Yale, donde <a href="https://www.youtube.com/watch?v=kMc8pczn-hs">se increpa a profesores por exigir libertad a la hora de disfrazarse</a>, o industrias culturales como Hollywood son ya abanderadas de una corriente que promueve el hermetismo e impide el confrontamiento de ideas contrapuestas.</p>
<p>La clasificación de la humanidad en colectivos diferenciados que ofrece, donde unos ejercen de opresores y otros de oprimidos, hace que cualquier acto pueda ser calificado de bueno o malo según al grupo al que pertenezcas. Así, impone una fuerte barrera de censura a todo aquel con unos ideales que rompan la línea de pensamiento común por miedo al rechazo social o a la adjudicación de adjetivos peyorativos de diversa índole.</p>
<p>El entramado generado por la corrección política se ha establecido a ambos lados del espectro. Los eufemismos no escapan del uso de derecha e izquierda y ambos se aferran a negarlos pues cada uno elige, desde su perspectiva, al afectado y al rival. La idea confirma que, más allá de una posición ideológica, posee unas características comunes basadas en sesgos interpretativos.</p>
<h4>El lenguaje, ese arma arrojadiza</h4>
<hr />
<p>Las pretensiones de gestionar el lenguaje y las actitudes de pensamiento único llevadas a cabo por este movimiento están siendo uno de los gérmenes de la polarización social. Cada vez más, estas determinaciones fomentan una división entre la ciudadanía que se ve reflejada en el día a día.</p>
<p>La formulación de dogmas basados en el buenismo ha generado más problemas que soluciones. Censurar ciertos pensamientos con el fin de que no sean expresados en favor de uno totalitario implica suprimir el pensamiento crítico de la sociedad, lo que es todo un error. Con la intención de no ofender, la corrección política ha terminado ofendiendo e inquietando, cada vez en mayor medida, a la sociedad.</p>
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