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	<title>Filtros &#8211; Periodismo ULL</title>
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	<description>Diario digital de la Universidad de La Laguna</description>
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	<title>Filtros &#8211; Periodismo ULL</title>
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		<title>Los filtros de Instagram y la búsqueda de una belleza irreal</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/los-filtros-de-instagram-y-la-busqueda-de-una-belleza-irreal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paula Gutiérrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 Apr 2022 05:59:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Amor propio]]></category>
		<category><![CDATA[Autoestima]]></category>
		<category><![CDATA[Filtros]]></category>
		<category><![CDATA[instagram]]></category>
		<category><![CDATA[Proyecto Autoestima]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[Ansiedad, distorsión corporal o trastornos mentales son algunas de las consecuencias del uso de filtros en las redes. Estas herramientas embellecedoras provocan la ilusión y la necesidad de alcanzar un canon de belleza irreal, alejando las peculiaridades de nuestros cuerpos que nos hacen personas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>No es una novedad que la autoestima de las personas esté ligada al aspecto físico, de hecho, hemos llegado al punto de que ya hemos normalizado muchas presiones estéticas. En el ámbito digital, los filtros de Instagram son la nueva herramienta de embellecimiento. Comenzado en Snapchat, estos filtros crean una versión mejorada de ti mismo, con colores, maquillaje e incluso ajustes faciales como el agrandamiento de labios y ojos, la reducción de la nariz, el contorno de la mandíbula… Algo que al principio nos parecía inofensivo nos puede causar inquietud. ¿Qué le pasa a la percepción de nuestra imagen cuando nos acostumbramos a distorsionarla en redes sociales?</p>
<p>Aunque lo vemos más en Instagram y TikTok, este fenómeno se conoce como<em> Snapchat Dysmorphia</em>, según la revista de la Asociación Médica Estadounidense, <a href="https://home.liebertpub.com/publications/facial-plastic-surgery-and-aesthetic-medicine/655" target="_blank" rel="noopener">JAMA</a>. El equipo de especialistas de la Universidad de Boston afirma que los filtros separan la realidad de la fantasía. Generan inseguridad, crisis de ansiedad y el aumento de cirugías plásticas. Las consecuencias de la normalización del uso de filtros desencadenan trastornos mentales, distorsiones de la imagen y baja autoestima. La idealización que propagan estas herramientas, basadas en un único y poco real estándar de belleza, desalienta el amor propio.</p>
<p>Otro aspecto preocupante de esta moda es que afecta, sobre todo, a niñas y adolescentes, que aun están formándose y son muy influenciables. Para comprobarlo, la marca Dove lanzó un estudio para su <a href="https://www.dove.com/es/autoestima.html" target="_blank" rel="noopener"><em>Proyecto Autoestima</em></a> que se enfocaba en demostrar como los <em>selfies</em> con filtros afectaban a las personas. En la muestra de 500 mujeres entre 10 y 17 años, el 23 % admitía que no se sentía lo suficientemente bien si no editaba sus fotos y un 20 % estaba decepcionada con su aspecto físico.</p>
<p>Entre la ciudadanía española, a más del 90 % le gustaría cambiar algo de su físico, como la reducción de abdomen, modificar el rostro o mejorar la calidad de la piel a través de procedimientos médicos sin operaciones, es decir, tratamientos médicos-estéticos. La<a href="https://www.seme.org" target="_blank" rel="noopener"> Sociedad Española de Medicina Estética (SEME)</a>, asegura que el número de intervenciones han aumentado significativamente desde 2016, llegando a un 34,5 % entre la población.</p>
<h3>«Esta versión distorsionada del rostro trae consigo muchos problemas psicológicos que pueden llevar a saltar de la pantalla al bisturí»</h3>
<p>Lo cierto es que si bien los <em>selfies</em> con filtros muestran en un principio confianza y empoderamiento en la persona que los toma, la realidad es que retratan la inseguridad con la verdadera imagen de sí mismo.  La idea de que algo siempre puede mejorar con la ayuda de los filtros acorta la línea entre la realidad y la fantasía, y trae consigo no solo una cierta dependencia de mejorar la apariencia, sino también la depreciación de los rasgos reales y la búsqueda por un modelo único de lo que se considera bello.</p>
<p>Esta violencia a la diferencia de cuerpos se presenta de una forma diluida, no agresiva y, a veces, no percibida. A simple vista, estos instrumentos están hechos para jugar, son creativos, inofensivos y buscan la interacción entre personas. El problema surge cuando los filtros más utilizados son considerados como embellecedores, ya que cambian la fisionomía de la cara por una con estándares irreales y alejada de nuestra existencia. Esta versión distorsionada del rostro trae consigo muchos problemas psicológicos que pueden llevar a las personas a saltar de la pantalla al bisturí.</p>
<p>Algo muy contradictorio y preocupante es cómo en un momento donde hay tanto debate entre las redes sociales contra la salud mental y el amor propio frente a los estándares irreales estamos, una vez más, rechazando nuestra apariencia cada vez que utilizamos estos filtros. El culto a la belleza tan publicado y compartido deja a reflexionar la necesidad que tenemos siempre de mejorar nuestra apariencia, ya no solo son <em>selfies</em>, también con rutinas de cuidado de piel y con procedimientos estéticos.</p>
<p>El ciclo narcisista que conforma el mito de la belleza buscado por la mayoría de personas, si bien tiene una intención positiva de mejora de la autoestima y el autocuidado, es un caos de insatisfacción que nunca acaba. Detrás de esta persecución hay una raíz política. Las obsesiones por el físico y el pánico a envejecer hoy en día son fomentadas por redes sociales, pero su origen proviene de la televisión y revistas, aquellas que mueven la economía y fomentan la constante inseguridad.</p>
<p>Originalmente, los retoques estéticos se lo hacían aquellas personas ancianas que buscaban mitigar los signos de vejez, pero ahora el objetivo son jóvenes que se someten a procedimientos estéticos para mejorar su autoestima informándose únicamente por internet y las redes sociales. Esto ocurre por la difusión que tienen las operaciones en las plataformas. Es un problema tan grave que en Inglaterra han tenido que prohibir el uso de <em>bótox</em> y ácido hialurónico en menores de 18 años debido al aumento de intervenciones registradas en los últimos años.</p>
<p>Separar la belleza de la sexualidad y celebrar la personalidad de las características individuales es algo necesario para alcanzar la autonomía del cuerpo y respetarlo en su integridad orgánica. Es un cambio que cuesta trabajo porque no solo debe cambiar nuestra autopercepción, sino también los estigmas de la sociedad sobre la diferencia de cuerpos. Tenemos la herramienta que nos beneficia el sentimiento de una belleza efímera, ilusoria e irreal con el uso de filtros, ¿pero realmente somos los benefactores de esta obsesión por la perfección?</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157383" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-3.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157385" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-5.jpg" alt="" width="117" height="117" /></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Filter vs Reality</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/filter-vs-reality/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Laura Pérez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 May 2021 12:44:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[canon de belleza]]></category>
		<category><![CDATA[Filtros]]></category>
		<category><![CDATA[instagram]]></category>
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					<description><![CDATA[Los filtros para contenido audiovisual de Instagram crearon un gran revuelo en sus inicios. A medida que pasó el tiempo se han convertido en un gran peligro que atenta contra la aceptación física y psicológica de las personas. Algunos países han pedido su limitación. ¿Será suficiente?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Snapchat consiguió en 2011 grandes cuotas de fama gracias a los millones de personas que hicieron uso de los filtros de realidad aumentada de la aplicación. Sus cifras inspiraron a otras plataformas digitales. Este es el caso de Instagram. La red social incorporó, en 2016, las <em>stories, </em>fotografías y vídeos cortos que se eliminan 24 horas después de su publicación. Con posterioridad, fueron introduciendo los filtros. Hoy en día son imprescindibles. Así, lo que comenzó siendo un entretenimiento, acabó convirtiéndose en un canon estético.</p>
<p>El uso de las redes sociales se ha convertido en una forma de socializar. Muchas personas admiten que al subir contenido a sus perfiles, la pregunta de «¿gustará?», toma relevancia. Si la respuesta es «no» o después de publicarla percibimos que no está siendo bien recibida, tenemos la tendencia a eliminarla.El auge de los filtros ha provocado que su uso sea algo normal y más que habitual para muchas personas. Suavizar la piel, eliminar manchas, ojeras o imperfecciones, obtener labios voluminosos u ojos maquillados sin el mínimo esfuerzo.  Muestra una supuesta versión mejorada. Una imagen irreal y que promueve incesantemente este canon de belleza tan peligroso.</p>
<p>Según una encuesta realizada por la <a href="https://secpre.org" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Sociedad Española de Cirugía Plástica</a> y Estética, más de un 10 % de los pacientes acuden a consulta con un selfie como referencia para la operación. Esto transforma en inevitable pensar que las personas construyen un pensamiento nocivo de su apariencia física real. Manejar este tipo de pensamientos no resulta sencillo en un mundo donde, sobre todo las mujeres, son oprimidas a través de los cánones de belleza.</p>
<p>El protagonismo de estos filtros afecta a la autoestima y agudiza las inseguridades. La comparación constante entre el yo real y el yo retocado puede provocar un trastorno dismórfico corporal en el que, quien lo sufra, no se identifica con su imagen real sino con la retocada. Pudiendo desembocar en un síndrome dismorfofóbico en el cual la persona siente un gran temor u obsesión por no poder estar a la altura de la imagen digital.</p>
<p>Las connotaciones negativas los convierte en un instrumento maligno. Si se realizara un consumo responsable y con total conocimiento de lo que podría conllevar no existiría tanta controversia. Así como otras aplicaciones donde puedes cambiar el color de tu pelo, poner tu cara a un muñeco bailarín o la aplicación que te permite envejecer tu rostro, las cuales no han creado mayor problema por su uso.</p>
<p>Ante las notorias consecuencias que dejan en la población, algunos países han limitado su utilización en algunos aspectos. Reino Unido prohibió, este mismo año, el empleo de los filtros a los <i>influencers </i>que se dedican a publicitar productos cosméticos en Instagram y  que puedan resultar engañosos. Según la Advertising Standars Authority (ASA), el organismo de autocontrol publicitario británico,  los filtros resultan ser peligrosos para la autoestima de los jóvenes.</p>
<h3>«La construcción de una identidad comprada distorsiona la realidad»</h3>
<p>Sasha Pallari, <em>influencer </em>y modelo estadounidense, lanzó en su día una campaña de sensibilización con el objetivo de parar el engaño de muchas marcas a su audiencia. Con ella se esperaba obtener tres resultados: la aplicación de estándares publicitarios en redes, la eliminación de aquellos filtros que cambian el rostro y además, sigue el utopismo de ver «más piel real» en Instagram. Toda la movilización se realizo  bajo el hashtag <a href="https://www.instagram.com/explore/tags/filterdrop/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">#filterdrop</a> a través del cual la gente subía su foto sin filtro a las redes.</p>
<p><span style="font-weight: 400">La construcción de una identidad comprada distorsiona la realidad. Debemos ser de una forma determinada para encajar en la sociedad o en ciertos estereotipos sociales. Las comunidades digitales venden una falsa positividad de la vida de las personas. </span><span style="font-weight: 400">Tener una personalidad depende del número de<em> likes</em> de una foto. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Nada va  cambiar si no provocamos el cambio. Es hora de hacer de las redes sociales un espacio libre, diverso y constructivo que permita a las personas expresarse y no ocultarse detrás de una pantalla por el qué dirán. Basta de mirar por nuestro propio ombligo, Instagram. Basta de lucrarse con el sufrimiento que estos filtros generan. Desde la plataforma conocen estos sucesos y los dejan pasar, hasta que las críticas se les echan encima. Entonces, y no exactamente por el bienestar de las personas, decide intervenir. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Basta de idealizar un prototipo corporal en las comunidades digitales y basta de sexualizar los cuerpos, tanto femeninos como masculinos, porque lo que importa eres tú. Aprendamos a valorar quienes somos por encima de lo que supuestamente debemos ser. </span></p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157383" src="http://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-3.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157385" src="http://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-5.jpg" alt="" width="117" height="117" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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