<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Español &#8211; Periodismo ULL</title>
	<atom:link href="https://periodismopre.ull.es/tag/espanol/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://periodismopre.ull.es</link>
	<description>Diario digital de la Universidad de La Laguna</description>
	<lastBuildDate>Sat, 08 Feb 2020 11:07:05 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.7.1</generator>

<image>
	<url>https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2016/04/cropped-PULL_Redondo-1-32x32.png</url>
	<title>Español &#8211; Periodismo ULL</title>
	<link>https://periodismopre.ull.es</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>El español nos importa</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/el-espanol-nos-importa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Martín]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Jan 2020 08:52:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Colonizados]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Lago]]></category>
		<category><![CDATA[El español como amenaza]]></category>
		<category><![CDATA[El español sin triunfalismos]]></category>
		<category><![CDATA[Español]]></category>
		<category><![CDATA[Estalkear]]></category>
		<category><![CDATA[Golifiar]]></category>
		<category><![CDATA[Humberto Hernández]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Llamazares]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Gutiérrez Aragón]]></category>
		<category><![CDATA[Muyayo]]></category>
		<category><![CDATA[Palabras de cine]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://periodismo.ull.es/?p=117062</guid>

					<description><![CDATA[¿No puede un canario vivir en Madrid y enamorarse de esa chica sin hacer alusiones al gofio, las papas con mojo o las guaguas? ¿Sabrán en el resto de España que en Canarias nadie dice 'muyayo'?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Es domingo. Ya ha salido el perro a pasear y los niños están estudiando, un buen momento para hojear el periódico, para ojear algo interesante. Elecciones, Evo Morales, Cataluña, <em>Gran Hermano&#8230;</em> parecen ser las opciones más esperables, pero se cuela entre ellas un tema que cada vez nos interesa más: el español. Es domingo y hay tres artículos, que no son pocos ni cortos, sobre nuestra lengua: <em>Palabras de cine, El español como amenaza</em> y <em>Colonizados</em>. Los tres de <em>El </em>País, escritos por Manuel Gutiérrez Aragón, Eduardo Lago y Julio Llamazares, respectivamente. Los leemos a ver qué hay de nuevo en el español.</p>
<p>Nos importa el español, nos importa lo que hablamos y cómo lo hablamos, si en el cine nuestro acento es recibido con los brazos abiertos o si se le tacha y se le da la espalda. ¿Serán, como en las películas, los andaluces unos pobres bandoleros? ¿Los vascos unos brutos taberneros? ¿Somos los canarios unos vagos que están todo el día con el <em>muyayo</em> en la boca? El primer artículo discute sobre estas cuestiones. Pero es que eso nos interesa, nos lo preguntamos constantemente cuando vemos una serie. ¿No puede un canario vivir en Madrid y enamorarse de esa chica sin hacer alusiones al gofio, las papas con mojo o las guaguas? ¿Sabrán en el resto de España que en Canarias nadie dice <em>muyayo</em>?</p>
<p>Pero seguimos hambrientos de anécdotas, de novedades, de todo lo que tenga que ver con la lengua, y continuamos leyendo el periódico. Ahora, un título atrayente: <em>El español como amenaza</em>. En una primera lectura me viene a la mente aquel «hablante-oyente ideal en una comunidad lingüística homogénea», lo cual no deja de ser eso, un ideal, algo que ni existe, ni lo hará, menos aún en la tierra de las pluralidades (dudo si sigue siendo la de la libertad), Estados Unidos.</p>
<p>Humberto Hernández, en su artículo <em>El español sin triunfalismos </em>(<em>El Día</em>), destaca también lo precario de la situación del español en el territorio estadounidense, no por falta de hablantes, sino por la marginación social que estos reciben por parte de los angloparlantes. ¿El español es una amenaza o está amenazado? Ambas cosas: los sectores racistas lo consideran un peligro para la pureza de la raza blanca anglosajona (raza que ni fue la primera en estar, ni la primera en llegar, recordemos), y también es una amenaza para los propios hablantes hispanos, señalados por su lengua, lo cual nos lleva a considerar al español como, también, amenazado.</p>
<h3>«Da pena ver cómo la pluralidad es concebida en algunos lugares no como un tesoro sino como una amenaza»</h3>
<hr />
<p>Pero el español, lejos de retroceder, crece cada año en los estados de aquel país, por lo que, o se hacen a ello, o se sentirán amenazados durante siglos y siglos. Siempre da pena ver cómo la pluralidad, algo que caracteriza a nuestra especie, es concebida en algunos lugares no como un tesoro sino como una amenaza.</p>
<p>Finalmente, y a colación del anterior, en este domingo de lectura, de reposo y de lengua española, tenemos <em>Colonizados</em>. Más allá de reproches algo fatalistas sobre la pérdida de lo nuestro frente a lo estadounidense (que no deja de ser culpa propia y no ajena), es cierto que estamos dejando por el camino muchas palabras y giros de nuestra lengua frente a la inglesa. Pero no solo eso, también las variedades del español se ven cada vez más invadidas de léxico y expresiones estandarizadas (parece ser que al final sí existía un estándar): lo ajeno se convierte en lo propio. Y así se da una cadena de colonizaciones: <em>golifiar</em> pasa a <em>cotillear</em> y <em>cotillear </em>a <em>estalkear</em> casi sin darnos cuenta. La lengua evoluciona y el conservadurismo lingüístico es a veces más perjudicial que beneficioso, pero no olvidemos que la riqueza de las variedades es también una riqueza de realidades: distintas palabras, distintas formas de ver el mundo.</p>
<p>El español nos importa, sí, pero ¿nos preocupa? Muchas preguntas para una tarde de domingo. Dejémoslo ahí.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El idioma no excluye. La gente, sí</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/el-idioma-no-excluye-la-gente-si/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcos Moreno]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 May 2019 13:25:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Español]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje inclusivo]]></category>
		<category><![CDATA[Manuela Carmena]]></category>
		<category><![CDATA[RAE]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://periodismo.ull.es/?p=97330</guid>

					<description><![CDATA[El lenguaje inclusivo es un movimiento que cada vez se extiende más entre los jóvenes y es algo a lo que muchos puristas se oponen. Consiste en poner en marcha el uso de sustantivos y adjetivos que no discrimine a nadie según su género. Lo que parecen no saber es que el español ya permite hacerlo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El español es un idioma que lleva siglos evolucionando de una manera arbitraria, pero que a la hora de otorgarle un sentido gramatical no supone una tarea costosa y que nunca falla si se hace bien. Por supuesto, la morfología no es una ciencia exacta como las matemáticas, aunque eso no quita que muchos puristas la queramos conservar fruto del respeto que transmite conocer toda su evolución. Un avance que ya ha pasado por épocas de analfabetismo, momentos gloriosos como la generación del 27 y distintas etapas históricas con sociedades dispares.</p>
<p>La lingüística es un tema complejo y abstracto que si profundizamos en su uso caeríamos en una conversación casi filosófica. Aunque no nos dispersemos, mi objetivo es negar el sentido del lenguaje inclusivo y su inutilidad a la hora de expresarnos. Puede que mi mensaje sea controvertido, pero te invito a leer hasta el final antes de asociar mi nombre a términos como fascista, opresor o retrógrado.</p>
<p>Muchos políticos se han sumado a la iniciativa de la inclusión formando<strong> </strong>un circo de humillación al castellano. “Amigos, amigas y amigues” decía en un tono alegre el pasado verano Manuela Carmena, presidenta del <a href="https://www.madrid.es/portal/site/munimadrid" target="_blank" rel="noopener">Ayuntamiento de Madrid</a>. No voy a negar que me impactó e incluso creí no estar al día de los cambios que se habían producido en mi lengua, ya que un sustantivo acabado en -e cuando ya posee la -o para hablar en un entorno unisex no concuerda con la norma consensuada desde la época de los romanos cuando nuestra lengua <em>máter</em> comenzó a derivar en el castellano. Dice que es a tono reivindicativo porque estamos en una sociedad machista, afirmación que no me atrevo a cuestionar. Sin embargo, el debate morfológico debe estar al margen y luchar para que la sociedad, por ejemplo, no considere a algunas mujeres “fáciles” y así la <a href="http://www.rae.es/" target="_blank" rel="noopener">RAE</a> pueda suprimir esa acepción.</p>
<h3>Lo importante es el significado</h3>
<hr />
<p>El debate debería estar en el sentido de las palabras porque es lo único que puede cambiar con una evolución social. Prueba de ello es el latín. Con cinco declinaciones, en la primera recogía las palabras femeninas y “los trabajos de hombres”, como podía ser el de marinero (que curiosamente acababa en -a siendo su enunciado el siguiente: <em>nauta, ae</em>). Claro está que es algo impensable en nuestros días, porque a pesar de los polémicos roles de género, el lenguaje ya no requiere esa distinción a la hora de colectivizar las palabras.</p>
<p>Muchos estarán pensando,“habla de los orígenes y no dice que el latín tenía neutro”. Cierto, pero casi todos los casos (formas sintácticas en las que se presentaban las palabras) terminaban o en -a, vocal exclusiva del femenino en la actualidad y en &#8211;<em>um</em>. Este último es curioso porque si nos paramos a pensar, no existe ninguna palabra que acabe en -m en español. El motivo es que acabó desapareciendo porque casi nadie la pronunciaba. En cuanto a la -u se abrió a -o porque resultaba, al parecer, más cómodo de articular.</p>
<p>Debemos olvidar las equis en medio de las palabras, vocales que inventan significados, arrobas impronunciables y redundancias de decir la palabra en masculino y femenino abogando por una economía del lenguaje. Una cosa más, las palabras “poeta” y “héroe” tienen femenino, no basta con utilizar un determinante. Decir poetisa y heroína sí es lenguaje inclusivo, todo lo demás es la carencia que tenemos de una sociedad que nos trate a todos como iguales. Dicho esto, solo queda esperar que les haya hecho reflexionar o, si por el contrario, no les ha valido para nada. <em>Alea jacta est</em>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
