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	<title>Esclavitud &#8211; Periodismo ULL</title>
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	<description>Diario digital de la Universidad de La Laguna</description>
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	<title>Esclavitud &#8211; Periodismo ULL</title>
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		<title>«La esclavitud en la época hispánica sigue siendo motivo de investigación»</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/60167-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Carla Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Apr 2018 12:02:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artes y Humanidades]]></category>
		<category><![CDATA[Esclavitud]]></category>
		<category><![CDATA[Justo Ayoset Miranda]]></category>
		<category><![CDATA[Universidad de Granada]]></category>
		<category><![CDATA[Universidad de La Laguna]]></category>
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					<description><![CDATA[Justo Ayoset Miranda, historiador por la Universidad de La Laguna, se prepara a dar un paso más en su trayectoria académica: el doctorado. Este lo realizará en la institución granadina, donde estudiará sobre los discursos y debates en torno a este tema en la Edad Moderna. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Justo Ayoset Miranda Domínguez, historiador por la Universidad de La Laguna, se encamina hacia el doctorado. Un paso difícil, prometedor, en el cual se centrará en su tema de especialización: los discursos y debates en torno a las esclavitudes hispánicas en los siglos XVI, XVII y XVIII. Disfruta de una beca de investigación dada por la <a href="http://www.ugr.es/">Universidad de Granada</a> y, junto a su tutora <a href="http://www.aureliamartin.es/">Aurelia Martín Casares</a>, estudiará sobre la importancia de la esclavitud dentro de la Monarquía Hispánica, que en el siglo XV, bajo el mandato de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, y lo que supuso para la época.</p>
<p>Todo empezó cuando comenzó a estudiar el concepto de “marginalidad” utilizado por los historiadores durante los siglos XVI y XVII. Lo que más le interesó de este tema fue “el discurso que se daba sobre el concepto. Por un lado, los marxistas lo aplicaban a la población pobre que, obligatoriamente, estaban abocados a ser marginados por el sistema social mientras que estudios de índole cultural se referían a que estos eran quienes no cumplían con una cierta identidad social dentro de la comunidad”.</p>
<p>Por ejemplo, las prostitutas, los homosexuales o los disidentes religiosos. A partir de su trabajo de fin de máster, se decidió “por la investigación, que es lo que a mí me interesa”. De esa forma, se embarca en el estudio de cuatro autores que han resultado fundamentales en su avance: Frai Márquez, Bartolomé de Albornoz, Luis de Molina y Francisco José de Jaca.</p>
<h3>El concepto de «esclavo»</h3>
<hr />
<p>Antes que nada, Miranda decide aclarar el concepto de la palabra “esclavitud” que se tenía en la Edad Moderna. En los textos se hablaba de “cautivo” o “siervo”, los cuales “eran los más recurrentes, más que la palabra esclavo, debido a que esta era referida a la población negro-africana”. Explica que “este término proviene de la esclavitud blanca eslava. Por lo cual, se suele diferenciar con cautivo, que era el que quedaba bajo tu mando en el período de guerras mientras que la esclavitud conlleva consigo propiedad”. Desde un punto de vista materialista: “Es la propiedad de otra persona”. Por otra parte, “la servidumbre es más extensible, esta, además, se dio durante la conquista de América puesto que la intención de la Corona no era esclavizar sino evangelizar”. Distinciones que son necesarias conocer.</p>
<p>Por lo general, “nuestra concepción de la esclavitud está influencia por la industria cinematográfica estadounidense”, y es que es desde los años 50, con la obra de Antonio Domínguez Ortiz, donde se “derrumba esa historiografía que afirmaba que la presencia esclava en la Península era nimia”. Por ejemplo, se conoce que “Andalucía o algunas partes de Aragón era donde se daban los principales mercados de esclavos, pero también se daba en el País Vasco, en Cataluña o Extremadura. En el caso de Canarias, esta, según investigaciones de la historiadora Manuela Marrero, se veía como una práctica normalizada por su contacto con África y Sudamérica”. En realidad, «esta fue rápidamente prohibida por Isabel la Católica al igual que con la población india en la conquista».</p>
<p>También se derrumban otros clichés como “el coste mayor de un esclavo hombre que una mujer esclava”. En el caso de Granada, tal y como ha estudiado su tutora, Miranda aduce a que “era lo contrario, debido a que la esclavitud se trasmitía de manera matrilineal, la llamada ‘esclavitud de vientre’ que, junto al trabajo doméstico o el aprovechamiento sexual por parte de los amos, hacían que las esclavas fueran más caras”.</p>
<p>En este punto, el investigador explica las diferentes maneras en que se podía conseguir la libertad: “el testamento, la compra y el casamiento”. El primer caso se daba cuando los amos dejaban por escrito la liberalización mediante “formulismos que declaraban que por sus servicios merecían ser puestos en libertad”. En cuanto a la compra, “un esclavo podía pagar ese dinero y conseguir ser liberto”, mientras que “el casamiento entre un hombre esclavo y una mujer libre suponía que la descendencia lo sería, al contrario, no”.</p>
<h3>El marco legislativo y la importancia religiosa</h3>
<hr />
<p>Si bien la esclavitud gozaba de una formulación legislativa “heredada de los romanos”, la tradición cristiana fue fundamental para su aceptación e interiorización en la sociedad. Fundamentalmente, “se basaban en escritos de los padres de la Iglesia, como Ambrosio de Milán o Gregorio Magno, en los que la cuestión era evangelizar a esos pueblos bárbaros ya que se suponía que vivirían mejor así, aunque no fueran libres”.</p>
<p>No obstante, hay un pequeño germen preabolicionista que pudiera encontrarse en los escritos de Luis de Molina donde “hace una crítica a los comerciantes por las malas formas que tienen de cautivar, o esclavizar, es decir, se cuestiona los saqueos de las aldeas africanas o la moral cristiana en la compra de los mercados europeos”.  Una de las preguntas del autor era: “¿Por qué al esclavizarlo, y tras cristianizarlo, no se le ponía en libertad? Ya que nunca se esclavizaba a un cristiano”. Sin embargo, estas declaraciones se hicieron por parte “de una élite intelectual, la cual tuvo repercusión, como que Carlos II le preguntara al Consejo de Indias sobre el estado de sus colonias al ver tal revuelo, pero no una acción directa”.</p>
<h3>Las rebeliones</h3>
<hr />
<p>Una de las cuestiones más controvertidas es la ausencia de una rebelión formal por parte de los esclavos. “Es un debate constante”, dice Miranda, “pero hay que tener en cuenta la complejidad de los hechos. Por un lado, te encuentras con que los esclavos son personas de diferentes etnias de África, lo que supone una dificultad en el lenguaje, en el entendimiento, y por otra, el trauma del viaje y del secuestro, a lo que se le suma que están bajo personas con un poderío militar superior”.</p>
<p>En ocasiones se ha hablado de que un 80 % de la población en Río de la Plata era negra, sin embargo, “a través del castigo, que no de la muerte –puesto que no ibas a acabar con algo que te daba dinero-, el cual era brutal, se marcaba a los que intentaban escapar en la cara con una S y un martillo: esclavo”. Así, eran identificados y, “aun siendo liberados, les costaba ser aceptados socialmente”.</p>
<p>Desde una perspectiva actual, podría chocar la aceptación de estas denigraciones, a lo que el historiador relata cómo “a través de la pintura, de la cultura, se representaban estos códigos en los que está interpretado el esclavo, de manera que socialmente estaba interiorizado”. Sin embargo, «todavía queda mucho por estudiar».</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Free Libia</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/free-libia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jorge Miranda Rguez.]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Dec 2017 17:02:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Cheick Doukouré]]></category>
		<category><![CDATA[CNN]]></category>
		<category><![CDATA[Esclavitud]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Europass]]></category>
		<category><![CDATA[Libia]]></category>
		<category><![CDATA[OIM]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Paul Pogba]]></category>
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					<description><![CDATA[El escándalo ha salpicado al país africano. Después de destaparse la trama de esclavitud, la repulsa internacional ha recaído, principalmente, sobre los máximos dirigentes del gobierno. La solución parece indivisa a día de hoy, por lo que la intervención de los responsables en materia internacional parece indiscutible.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La injusticia y la indignación vuelven a cebarse, una vez más, con África. Las nefastas condiciones de vida de muchos habitantes, el yugo del terrorismo perpetrado en la mayoría de las naciones, el escaso e insuficiente eco mediático por parte de los medios de comunicación… Todos estos problemas se eclipsan por un fatal descubrimiento que, hasta ahora, se creía en el olvido, o al menos en las sociedades modernas del siglo XXI: la subasta de esclavos.</p>
<p>El epicentro del problema: Libia. Un estado que, en contradicción con el hallazgo, ocupa los primeros puestos en esperanza de vida (77,65 años) y Producto Interior Bruto (nominal y <em>per cápita</em>) del continente. Un esperpento que saca a relucir los instintos más primitivos del ser humano y que no cuenta con ningún tipo de justificación.</p>
<p>La noticia, como no puede ser de otra manera, ha despertado la indignación de la opinión pública mundial. Aunque, si bien es cierto, esta situación se lleva produciendo desde hace varios años, según informa la investigación llevada a cabo por la CNN.</p>
<h3>La principal ruta migratoria hacia la tierra de las nuevas oportunidades</h3>
<hr />
<p>El origen de la compraventa de esclavos se fundamenta en el anhelo de miles de inmigrantes, procedentes de todo el continente africano, por viajar a Europa para reconducir sus vidas. Y, precisamente en este contexto, Libia se constituye como la principal ruta migratoria hacia la tierra de nuevas oportunidades. Las Naciones Unidas calculan que, en la actualidad, pueden convivir en el país entre 700.000 y un millón de inmigrantes. No hace falta imaginar la cantidad de esclavos potenciales para entender la magnitud del problema.</p>
<p>El precio actual de la subasta se tasa en torno a 300 y 500 dólares, según documenta la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). En otras palabras, un negocio fácil. Sobre todo, para las mafias que campan a sus anchas en mitad de un estado caótico y de desgobierno absoluto.</p>
<p>Por si no fuera poco, el panorama futuro se antoja aún más complejo para las inmigrantes femeninas. Al igual que cualquier red de trata de mujeres, su destino más previsible se sitúa en el mundo de la prostitución. Esclavas sexuales al servicio del dinero y su caprichoso interés.</p>
<h3>Irresponsabilidad, incompetencia y pasividad</h3>
<hr />
<p>Asusta, pero la situación roza el terrorismo institucional. El abandono de la responsabilidad política, la incompetencia de los dirigentes y la pasividad del gobierno libio son los máximos responsables de esta sinrazón. Los que han permitido la llegada, y la posterior consolidación, de los autores de estos crímenes a la humanidad, ahora son incapaces de dar respuesta a lo sucedido.</p>
<p>Mientras tanto, miles de personas siguen conviviendo con la barbarie y el sometimiento de la fuerza en condiciones de vida insufribles. En este sentido, hasta los funcionarios libios han expresado la necesidad de que la comunidad internacional muestre mayor apoyo y consensúe medidas efectivas al respecto. Hasta el momento, el secretario general de las Naciones Unidos ha mostrado su repulsa, sintiéndose “horrorizado” por lo sucedido. Asegura, además, que se perseguirá a los autores por “crímenes contra la humanidad”.</p>
<p>Por tanto, el papel que juega la comunidad internacional es fundamental. Si bien en muchas ocasiones se cuestiona su eficacia, esta vez debe actuar con diligencia para solucionar un problema que no solo envuelve los intereses de unos pocos, sino de toda la humanidad.</p>
<p>La esclavitud, y todo lo que ella conlleva, no tiene hueco en la sociedad moderna. Es inconcebible imaginar, en pleno siglo XXI, los abusos y torturas que tienen que soportar miles de inmigrantes para poder cumplir el sueño que les hizo partir de su tierra natal. La comunidad internacional tiene que demostrar, más que nunca, altura de miras para reconducir la situación.</p>
<h3>Una fuerza indiscutible: la opinión pública</h3>
<hr />
<p>En paralelo, millones de ciudadanos ya han mostrado su rechazo ante lo sucedido. Las protestas y los mensajes de apoyo a los ciudadanos libios no han tardado en hacerse esperar, sobre todo a través de la red social Twitter, que canaliza los mensajes de ánimo a través de las etiquetas #stopslavery o #StopEsclavageEnLibye. Del mismo modo, futbolistas centroafricanos como Paul Pogba o Cheick Doukouré, han optado por celebrar sus goles uniendo sus antebrazos, en forma de protesta ante la esclavitud en su continente de origen.</p>
<p>La fuerza de la opinión pública es indiscutible. Ahora es el turno de los responsables en materia internacional. Las distintas organizaciones y comunidades deben idear un itinerario de actuación para todos podamos caminar en una misma dirección. La tolerancia, el respeto y la integridad del ser humano deben prevalecer ante la injusticia y la inmoralidad.</p>
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