<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Consumismo &#8211; Periodismo ULL</title>
	<atom:link href="https://periodismopre.ull.es/tag/consumismo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://periodismopre.ull.es</link>
	<description>Diario digital de la Universidad de La Laguna</description>
	<lastBuildDate>Tue, 06 Jun 2023 13:21:32 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.7.2</generator>

<image>
	<url>https://periodismopre.ull.es/wp-content/uploads/2016/04/cropped-PULL_Redondo-1-32x32.png</url>
	<title>Consumismo &#8211; Periodismo ULL</title>
	<link>https://periodismopre.ull.es</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>¡Tienes un cupón a punto de expirar!</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/tienes-un-cupon-a-punto-de-expirar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Carla Llanos]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Jun 2023 06:50:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Compras Online]]></category>
		<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Fast Fashion]]></category>
		<category><![CDATA[Shein]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://periodismo.ull.es/?p=254597</guid>

					<description><![CDATA[Shein es una de las mayores tiendas de ropa 'online'. Manda constantes notificaciones, regala descuentos y organiza juegos de azar, todo para promocionarse. En consecuencia, se produce un fenómeno llamado 'fast fashion', mediante el que se intenta cubrir una demanda consumista y poco sostenible.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="font-weight: 400;">Shein es una de las tiendas <em>online</em> más conocidas. En principio se dedica a vender ropa, pero su amplio catálogo incluye, incluso, utensilios de oficina o elementos de decoración. Sus precios bajos y variedad de artículos lo han vuelto la cuna del <em>fast fashion </em>y el consumismo excesivo. La aplicación recibe tantas críticas como clientela. Sigue un modelo de trabajo muy poco ético y mucho menos sostenible. Esto le permite ofertar más productos a menor coste.</p>
<p style="font-weight: 400;">Las compras en Internet han cambiado nuestros hábitos de consumo y se han adentrado en nuestra vida de manera intrusiva y definitiva, sobre todo en la industria de la moda. Las tendencias son cíclicas y se mueven constantemente. La diferencia ahora es que esos ciclos duran mucho menos y las prendas dejan de usarse antes.</p>
<p style="font-weight: 400;">Las tiendas tradicionales, más aún en Canarias, donde la mercancía suele llegar un poco más tarde, no pueden adaptarse al ritmo con el que se mueve la moda, las páginas <em>online</em>, sí. Por tanto, empresas como Shein fabrican productos en grandes cantidades para satisfacer la demanda, pero con una baja calidad para reducir su tiempo de vida útil.</p>
<h3>«Nunca te vas a olvidar de que está ahí»</h3>
<p style="font-weight: 400;">Para continuar potenciando las ventas, Shein envía, cada día, numerosos correos electrónicos y notificaciones a los teléfonos móviles. Por tanto, desde que te descargues su aplicación y hagas una cuenta, nunca te vas a olvidar de que está ahí, aunque en ese momento no pretendas comprar nada.</p>
<p style="font-weight: 400;">La aplicación siempre está pendiente de ti: si alguna prenda que te gusta está a punto de quedarse sin existencias, te avisará. Si no has entrado a recolectar tus puntos de descuento diarios, te avisará. Si alguno de los muchos cupones  que te regala está a punto de caducarse, te avisará.</p>
<p style="font-weight: 400;">Mensajes como «¡Tienes un cupón a punto de expirar!» o «Un artículo de tu cesta está a punto de agotarse», te mantienen alerta y pendiente de tu próxima compra. Es decir, la aplicación hace todo con tal de que no olvides que tienes miles de opciones esperándote. Además, mientras estés utilizando Internet, no puedes escapar de las compras <em>online</em>. Su publicidad se extiende hasta cualquier página web o red social.</p>
<h3>«Quienes consumen sus productos hacen la promoción»</h3>
<p style="font-weight: 400;">Nunca pierde ninguna oportunidad de publicitarse, en especial cuando quienes consumen sus productos les hacen la promoción. Shein les motiva, mediante juegos de azar, para que compartan códigos y enlaces a su página. El juego funciona de la siguiente manera: cada persona recibe un código. Al compartirlo y utilizar el de otras personas, te proporcionan monedas.</p>
<p style="font-weight: 400;">Dichas monedas pueden utilizarse en una ruleta llena de premios. El más esperado es una compra por valor de cien euros. Por supuesto, las posibilidades de lograrlo son bajas, pero eso no impide que miles de personas compartan sus códigos y hablen de la aplicación en todas sus redes sociales. Todas estas acciones promueven las ganas de consumir de la clientela, que acaba realizando pedidos gigantescos de artículos que no necesitaba.</p>
<p style="font-weight: 400;">Las compras digitales son una experiencia distinta a las físicas. La forma de pago es muy sencilla y tampoco ves cómo pierdes tu dinero, por lo que se siente casi como si fuera gratis. Luego, está la espera, que normalmente es entre quince días y un mes. El entusiasmo va creciendo cada vez más, y se vuelve aun mayor cuando abres un paquete con algo que no recordabas haber pedido. Entonces, la emoción es la misma que cuando recibes un regalo.</p>
<p>Sin embargo, la promoción de los artículos no acaba ahí. Una vez los tienes, Shein te animará a que dejes comentarios en cada uno de los artículos que has adquirido, una vez más, a cambio de puntos. Así, puedes convencer con tu opinión a otra persona para que también se haga con el producto. De ese modo, el círculo del consumismo no solo no cesa, sino que se retroalimenta sin parar.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157385" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-5.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157394" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-12.jpg" alt="" width="117" height="117" /></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El sistema: vivir es consumir</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/el-sistema-vivir-es-consumir/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Johanna B. G.]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 May 2019 13:20:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Karl Marx]]></category>
		<category><![CDATA[Voto]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://periodismo.ull.es/?p=98573</guid>

					<description><![CDATA[El capitalismo parece ser lo mejor para la sociedad en la que vivimos. Pero hay signos que señalan que se trata de un régimen que tiene fallas. Se trata de una doctrina basada en la producción y acumulación insostenible que terminará agotando todos los recursos naturales del Planeta. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En nuestra sociedad, los seres humanos se reproducen, las ciudades aumentan de tamaño, el consumo crece a pasos agigantados&#8230; Y nosotros movidos por el afán consumista a un precio rebajado, logramos incrementar dichas ventas, adquiriendo nuevos bienes y desechando los antiguos. Aunque muchos de ellos realmente sigan funcionando, pero se cambiarán simplemente por variar el modelo o por conseguir nuevas funciones que quizás nunca llegaremos a utilizar. Debemos repensar nuestro estilo de vida mucho más allá de lo que nos concierne directamente.</p>
<p>Esto se debe al pensamiento que tenemos todos en mente: el <a href="http://www.filosofia.net/materiales/sofiafilia/fyc/fyc_4_13.html" target="_blank" rel="noopener">capitalismo</a> parece ser lo mejor para la comunidad en la que vivimos. Pero hay signos que señalan que se trata de una doctrina que tiene fallas. Consiste en un régimen basado en la creación y acumulación insostenible que terminará agotando todos los recursos naturales del planeta en el que vivimos.  No sirve para la humanidad actual, ya que lo menos que importa es el individuo, ni se adapta al entorno donde se manifiesta, es más, lo destruye utilizando al ser humano como un eslabón más para hacerlo.</p>
<p>Y es que la democracia cumple un factor fundamental para garantizar la desigualdad existente de la que se alimenta el capitalismo, creando confianza en la elección de líderes gobernantes en la colectividad, a pesar de que siempre votemos a las mismas personas. El partido político neoliberal de ricos que roba y maneja a las masas y el partido político nacionalista que supuestamente representa a las masas y gobierna a favor de la gente. Esto no se trata de algo más que una especie de ilusión para los humanos del mundo donde no les queda más que confiar en uno u el otro. Entonces, la cuestión sería ¿por qué hay que elegir entre las dos caras de la moneda?</p>
<h3>Las dos caras de la moneda</h3>
<hr />
<p>Una persona no tiene poder más que el de elegir quien le va a manejar nuestra conducta durante cuatro años, este debe venderse al sistema como un producto entregando tres cosas inimaginablemente invalorables con las que nacemos todos en este universo: cuerpo, mente y tiempo. Nos preparan desde pequeños para hacer con nuestros cuerpos lo que queramos, sin embargo, nos alimentan con comida hecha a base de elementos tóxicos, nos dan pastillas con efectos secundarios&#8230; No importa ni el bienestar físico de la persona ni mucho menos el mental, pues manejan nuestro estado de ánimo a través de los medios de comunicación. Si quieren provocar miedo e inseguridad inundan las noticias de asesinatos, terrorismos, robos, guerras&#8230; Si quieren a un país entero contento, festejando y agitando banderas, basta con que nuestro equipo de fútbol pase a la fase final del mundial.</p>
<p>Como bien citaba el filósofo y economista <a href="https://www.muyhistoria.es/contemporanea/fotos/karl-marx-en-20-datos" target="_blank" rel="noopener">Karl Marx,</a> fuimos programados básicamente para ir a trabajar como meros objetos de producción sin cuestionar nada. Obteniendo a cambio un papel cuyo valor otorgamos nosotros mismos para consumir productos y servicios. Un gran ejemplo de ello sería el hecho de que cuando llegamos a nuestra casa nos queda lo justo para las necesidades básicas como comer, ducharse, dormir… y si logramos conseguir un poco de tiempo libre, lo más probable es que lo malgastemos en la televisión, móvil u ordenador que son herramientas de aislamiento y manipulación del sujeto.</p>
<p>No obstante, lo peor de todo es que no nos damos cuenta hasta que llegamos a los últimos minutos de nuestra existencia. Ahí es cuando realmente nos percatamos de que por mucho dinero que tengamos, no podremos comprar ni un segundo más de vida.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¡Oh! Moderna Navidad</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/oh-moderna-navidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rita Robaina]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Jan 2017 11:56:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[Navidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://periodismo.ull.es/?p=12099</guid>

					<description><![CDATA[¿Dónde está la magia de estas fechas? Todos la han destruido. Las compras, el dinero y gastarlo son ahora los tres Reyes Magos que deterioran la bondad en pro del consumismo sin límites. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La Navidad ya es sinónimo de un centro comercial. Comprar y gastar en regalos para los niños, la familia o los amigos. La magia que envuelve a estas fechas tan señaladas ha ido desapareciendo para dar paso al consumismo exacerbado. Hay quienes no quieren verlo, atados al pasado, miles de personas recuerdan la época navideña como los momentos más felices de sus vidas. Padres que han intentado inculcar ese sentimiento un tanto onírico a sus hijos que, a su vez, son individuos nacidos y criados en el seno del derroche. ¿Dónde está la magia y quién la perdió? Fueron todos.</p>
<p>Cuenta la leyenda que hace años, en una época que ya casi ni se recuerda, las tiendas y las compras navideñas eran cosas de pudientes, gente acaudalada con una posición social elevada que les permitía regalar a sus seres queridos y amigos. A día de hoy comprar en occidente es la base de la Navidad, sin importar cuán poco adinerada sean las cuentas bancarias, la realidad es que la mayoría de familias se agobian y machacan por llegar a diciembre con una abultada cartera. La tradición inmaterial ahora es algo de pureza materialista. El sentimiento de amor y cariño que en teoría envuelven a estas fechas no es más que un triste reflejo plasmado en los mensajes publicitarios. Las sonrisas en televisión son análogas a los productos. Por ende, también tendrá que ser tal cual en la realidad ¿no? Es por ello que muchos regresan al hogar tarareando la canción de «vuelve a casa vuelve&#8230;» como el famoso turrón que todos han visto a través de una pantalla.</p>
<h4>Millones de individuos salen como un rebaño de ovejas a consumir más que el año anterior y menos que el siguiente</h4>
<hr />
<p>Los anuncios son equivalentes a lo navideño, las ofertas de consumo indican que se acerca el solsticio de invierno. Aquí empieza la disyuntiva, la publicidad indica la entrada de estas fechas pero las señala casi un mes antes. A mitad de noviembre empiezan a decorar los centros comerciales, la elevada iluminación en las calles invade la vista y la televisión emite todo el batiburrillo navideño típico de cada año. El mensaje es claro: «Vete a comprar ya que se te hace tarde». Bajo esta premisa millones de individuos salen como un rebaño de ovejas a consumir más que el año anterior y menos que el siguiente. Mientras compran, son ajenos a toda la desgracia mundial: suelo sirio reventado, miles de refugiados viviendo en condiciones paupérrimas a las puertas de Europa y un sin fin de atrocidades que intentan acallar en los informativos.</p>
<p>Entre la basura social tapada con un gran árbol lleno de luces y bolas brillantes, celebró España la llegada de Papá Noel. Este señor, de barba blanca y traje rojo, poco tiene que ver con las tradiciones del país pero es conocido que la globalización tiende a hacer mezcladitos culturales con tal de seguir vendiendo. El ciprés de plástico al más puro estilo americano en el salón de casa o las absurdas figuras de Santa Claus colgando por fuera de la ventana demuestran el patetismo al que han limitado lo navideño.</p>
<p>La noticia más escuchada de hoy será que los tres Reyes Magos de Oriente ya están preparados para su clásica cabalgata. Los niños serán los protagonistas mañana pero solo los que puedan recibir regalos. Aquellas familias que deban preocuparse más por la comida que por un juguete seguro que no acudirán al carnaval invernal que celebran en casi todas las ciudades españolas esta tarde y es que sin billetes no hay ilusión. Los que asistan, apurarán hasta el último segundo la satisfacción de las compras, gastando en las tiendas abiertas hasta las 12 de la noche. No ha habido tiempo de comprar desde noviembre, cuando comenzó el bombardeo publicitario.</p>
<p>Dan igual los demás, si hay dinero para gastar se gasta en uno mismo, en quedar bien con el resto, con un paquete que guarda algún elemento inútil abocado a ser guardado y olvidado. ¿Dónde está la magia de la Navidad? Se perdió. ¿Quién la perdió? La perdimos todos al comparar felicidad y bondad con obsequiar.</p>
<p>Foto: Alistair Redding</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
