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	<title>Baraja: La firma del asesino &#8211; Periodismo ULL</title>
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	<description>Diario digital de la Universidad de La Laguna</description>
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	<title>Baraja: La firma del asesino &#8211; Periodismo ULL</title>
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		<title>Cuestión de ética</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/cuestion-de-etica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Yamila Herrera]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Jun 2024 06:58:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA['El caso Asunta']]></category>
		<category><![CDATA['El cuerpo en llamas']]></category>
		<category><![CDATA['True crime']]></category>
		<category><![CDATA["El Pescaíto"]]></category>
		<category><![CDATA[Baraja: La firma del asesino]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel Cruz]]></category>
		<category><![CDATA[Patricia Ramírez]]></category>
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					<description><![CDATA[El 'true crime' es el género que ha conquistado de forma espeluznante el interés del público en los últimos años. Libros, documentales, pódcast y series de televisión. Sin embargo, esta inclinación plantea preguntas importantes sobre cómo se cuentean las historias y hasta dónde es demasiado. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El caso Asunta</em>, <em>El cuerpo en llamas </em>o <em>Baraja: La firma del asesino</em> son tan solo una pequeña cantidad de audiovisuales que componen el <em>true crime,</em> un género que ha conquistado de forma espeluznante el interés del público en los últimos años. Libros, documentales, <em>pódcasts</em> y series de televisión. La fascinación por los crímenes reales, especialmente los más oscuros y perturbadores, parece incontrolable. Sin embargo, esta nueva obsesión hace que me plantee algunas preguntas: ¿hasta dónde es demasiado en la narración de estos relatos? ¿Es posible cruzar la línea de la ética al buscar entretenimiento en el sufrimiento ajeno?</p>
<p>La naturaleza humana tiende a sentirse atraída por el horror de lo extraordinario, sobre todo cuando se trata de casos que desafían nuestro entendimiento. A esto se debe el éxito del género: satisface esa curiosidad por lo desconocido y permite que exploremos el lado oscuro de la humanidad desde una posición segura. Con historias de detectives que resuelven sucesos imposibles y víctimas que finalmente encuentran paz, la audiencia experimenta alivio y una sensación de que se hace justicia. Pero esto puede convertirse en una forma de beneficio si no se manejan con cuidado los límites del dolor y la ética.</p>
<p>Y es que uno de los principales problemas del <em>true crime</em> es la tendencia a convertir el daño en espectáculo. Las historias de víctimas reales y sus familias se exponen a la opinión pública, a menudo sin su consentimiento. La recreación de escenas violentas y la exposición detallada de los crímenes pueden reabrir heridas y prolongar el trauma. Además, la dramatización excesiva y la búsqueda de sensacionalismo pueden distorsionar la realidad, presentando versiones que, aunque basadas en hechos reales, no siempre reflejan la complejidad de los eventos.</p>
<p>Por estas razones Patricia Ramírez, madre del pequeño Gabriel Cruz, conocido como El Pescaíto, víctima de la que era por entonces la novia de su padre, Ana Julia Quezada, se niega a que hagan del asesinato de su hijo un escándalo y de esta manera que la productora saque beneficios de su muerte. Esta denunció el pasado mes de mayo que Quezada estuvo grabando un documental sobre el caso desde la cárcel en la que se encuentra. Una fuente directa le comentó que funcionarios de prisiones le facilitaron un teléfono móvil, al igual que hicieron con el documental del crimen de la guardia urbana. Por lo que, la condenada habría podido comunicarse, grabar audios y vídeos.</p>
<h3>«El &#8216;true crime&#8217; tiene el potencial de ser más que una simple fuente de entretenimiento»</h3>
<p>Esto lo está haciendo en contra de la familia del menor, y como afirma Ramirez: «Menoscabando su imagen y su memoria, haciéndonos aún más daño si cabe y obligándonos a exponernos públicamente de nuevo para detenerlo». Por ello, pide que se pare su rodaje. La ética es un componente fundamental a la hora de contar este tipo de historias. Las productoras tienen la responsabilidad de considerar el impacto de sus relatos en las víctimas y sus familias, así como en la sociedad en general. Obtener el consentimiento de todas las partes y tratar los temas con sensibilidad y respeto es muy importante, para de esta manera evitar la explotación del dolor ajeno por el simple beneficio comercial.</p>
<p>El <em>true crime</em> tiene el potencial de ser más que una simple fuente de entretenimiento. Puede servir para educar al público sobre cuestiones sociales, legales, psicológicas, crear conciencia sobre los sistemas de justicia y las deficiencias que existen, así como dar voz a las víctimas y sus familias. Estudiar dónde están y cuáles son los límites es necesario para garantizar que el género evolucione de manera ética y responsable. Es importante que creadores y consumidores sean conscientes de que no se puede convertir el sufrimiento humano en un espectáculo. No debe impulsar el morbo. Así, seguirá cautivando al público sin sacrificar la dignidad y el respeto hacia quienes cuentan sus vivencias. Porque cualquiera podríamos ser esas personas algún día.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157385" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-5.jpg" alt="" width="117" height="117" /> <img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-157389" src="https://periodismo.ull.es/wp-content/uploads/2021/03/ODS-8.jpg" alt="" width="117" height="117" /></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>As de copas</title>
		<link>https://periodismopre.ull.es/as-de-copas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Yamila Herrera]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Dec 2023 06:58:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Galán]]></category>
		<category><![CDATA[Anahid]]></category>
		<category><![CDATA[Baraja: La firma del asesino]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Salas]]></category>
		<category><![CDATA[El asesino de la baraja]]></category>
		<category><![CDATA[Teresa Sánchez]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace veinte años Madrid sufría un alto índice de criminalidad. Asesinatos constantes que pasaban desapercibidos. Menos uno. Junto a un  cuerpo hallado en Barajas se encuentra una carta de la baraja española. La Capital estaba siendo asechada por un asesino en serie y su investigación se detalla en un documental. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>A principios de febrero de 2003 apareció el cuerpo de Juan Carlos Martín, limpiador del aeropuerto de Barajas con un disparo en la cabeza en una parada de guaguas de Madrid. Ese año la Capital experimentaba un alto índice de criminalidad, pero el homicidio pasa desapercibido. Eso sí, hubo un detalle junto al cuerpo que hizo saltar las alarmas: un as de copas de la baraja española. Un asesino en serie asechaba la ciudad. El caso cobró protagonismo en la serie documental <em>Baraja: la firma del asesino, </em>que se estrenó el 9 de junio en Netflix.</p>
<p>Los seis crímenes que cometió se convirtieron en los protagonistas de innumerables titulares, crónicas de radio y cortes de televisión, donde ya se le ponía el nombre del Asesino de la Baraja. Esta pieza audiovisual consta de tres capítulos que cuentan la historia del asesino en serie que generó alarma social, presión mediática, ciertos errores en la investigación, detenciones y ruedas de reconocimiento fallidas. Lo narran las voces de más de veinte personas que fueron figuras clave del suceso como periodistas, juristas, agentes a cargo del caso&#8230;</p>
<p>La serie documental aporta nuevos elementos que van más allá del relato oficial y cronológico de los hechos. De esta manera, pone a las víctimas en el centro incorporando relatos de testimonios inéditos como el de Teresa Sánchez. Era propietaria del bar Rojas de Alcalá de Henares cuando un día el Asesino de la Barajaba entró por su puerta disparando y matando así a su hijo y a una clienta. Sánchez recibió tres tiros. Se hizo la muerta para intentar salvar su vida. Ahora reivindica su lugar en la historia, comparte su visión de la investigación y muestra una nueva perspectiva sobre el caso jamás contada.</p>
<p><iframe title="Baraja: La firma del asesino | Tráiler oficial | Netflix España" width="1020" height="574" src="https://www.youtube.com/embed/Vtk1ZsgVlao?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Después del primer intento fallido del criminal, no volvería a intentar cometer un asesinato hasta el mes de marzo. Las víctimas esta vez fueron Eduardo Salas, al que disparó en la cara, pero la bala le entró por la mejilla y salió por el cuello, esto no acabó con su vida. Y Anahid<b>, </b>su pareja, la cual se cubrió la cabeza con los brazos para protegerse. Ella misma cuenta que se le tuvo que encasquillar la pistola y por eso no la mató. Ya eran tres los supervivientes y el segundo error que cometía.</p>
<p>A pesar de los numerosos retratos robots que realizó la Policía, no se conseguía identificar al sujeto. Sabían que volvería a actuar, pero no sabían cuándo y dónde. Ese mismo mes de marzo asesinó a un matrimonio con un disparo en la cabeza. Estos se convertirían en sus últimas víctimas. El 3 de julio un hombre llamado Alfredo Galán se entregaría a la Policía de Puertollano, Ciudad Real, confesando ser el Asesino de la Baraja. Aunque una vez detenido cambió su versión y dijo que unos neonazis lo habían obligado a autoinculparse. Nadie creyó este relato.</p>
<h3>«Era un hombre que m<span id="U190112593864TCI">ataba por la espalda y que</span> simplemente quería experimentar la sensación de quitar la vida»</h3>
<p>La pregunta es, ¿quién era Alfredo Galán? Fue militar destinado en Bosnia, de dónde regresó junto a su unidad para abordar el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Desastre_del_Prestige#:~:text=El%20desastre%20del%20Prestige%20fue,costa%20española%2C%20francesa%20y%20portuguesa.&amp;text=Voluntarios%20limpiando%20las%20costas%20de,del%20Prestige%2C%20marzo%20de%202003." target="_blank" rel="noopener">desastre del Prestige</a>. Justamente en el año 2003, año en el que comienzan los asesinatos, causó baja en el Ejército después de ser sorprendido robando un coche y diagnosticado de neurosis y ansiedad. Todas las pruebas apuntaban hacia él. La Policía halló un casquillo de bala de la pistola con la que asesinaba a sus víctimas: una Tokarev TT-33, calibre 7.62; y la ropa que llevaba durante los crímenes.</p>
<p>Además, las personas supervivientes le identificaron. Y solo él sabía que las cartas que dejaba ante los cadáveres de sus víctimas estaban marcadas con un punto escrito a bolígrafo en la parte posterior, dato que nunca difundió la Policía a la prensa. Era un hombre que m<span id="U190112593864TCI">ataba por la espalda y que</span> simplemente quería, como el mismo dijo, experimentar la sensación de quitar la vida. Como no sentía nada, siguió asesinando. Fue condenado a 142 años de cárcel por seis asesinatos y tres en grado de tentativa. Pero salió de prisión en 2028, ya que en España no se puede estar más de 25 años entre rejas.</p>
<p>A día de hoy aún hay personas que piensan que Galán no actuó solo. Para otras, la historia ya ha terminado. Pero, ¿qué hubiese pasado si este nunca hubiese confesado? Puede que nunca lo hubiesen cogido. Que hubiese seguido matando. Incluso que la investigación llegara hasta él en algún momento. No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que el Asesino de la Baraja supuso un antes y un después en la crónica negra de España y para los profesionales del periodismo fue todo un rompecabezas que empezó por un as de copas.</p>
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